en París

Mi querida Laura:
Londres, 7 de noviembre de 1885

Nada tengo que objetar a escribir una breve introducción al «Manifiesto». Pero para poder hacerlo, tendría que saber qué pasajes del antiguo prefacio resultan chocantes a los sensibles oídos de vuestro público parisino. Confieso que no alcanzo a descubrirlos, a no ser que se trate del pasaje sobre la Comuna, que el mismo Mohr introdujo y en el que insistió expresamente. Si bien a mi juicio nuestros amigos parisinos ceden demasiado a esas susceptibilidades, que en gran medida deberían reprimir, estoy, ¡por amor a la paz!, enteramente dispuesto a hacerles cuantas concesiones me sea posible, sin falsear por ello la historia ni reforzar la creencia de que toda luz emana necesariamente de París. A mi entender, es sencillamente imposible que el «Manifiesto» aparezca en lengua alguna sin que se deje constancia de cómo llegó a existir. La conclusión del apartado II y los apartados III y IV enteros resultan de lo contrario completamente incomprensibles.

«Mr. Broadhouse» ha tenido efectivamente la desvergüenza de hacer preguntar a Aveling —por medio de Reeves, el editor— si yo querría colaborar con él en la traducción de «El Capital»!? Supongo que habrás recibido el último número del «Commonweal»? Si me comunicas qué números de «To-Day» te faltan, me ocuparé de que los recibas.

Nim está contenta como siempre; precisamente acabamos de vaciar juntos una botella de Pilsener. Anoche fue con Pumps al Liceo, a ver «Olivia»; dice que es un auténtico Rührstück, Irving nada especial, Ellen Terry muy bien.

Lavigne escribió que había enviado a Paul su traducción del «18 de Brumario», pero que no había tenido noticias suyas; ¿cuál era el motivo? Tengo aquí el asunto, pero como estoy comprometido con Fortin, no oso mirarlo; de lo contrario, podría ser acusado de haber hecho uso indebido de él, por lo cual no puedo permitirme juicio alguno sobre sus méritos.

La semana que viene comienza el gran espectáculo político. El 10, las Cámaras francesas; el 19, o por ahí, el Reichstag alemán, y una semana más tarde las elecciones aquí. Cualesquiera sean los efectos que produzcan bajo la forma de un parlamento, dos cosas son seguras: ¡los irlandeses dominarán el conjunto con sus 80 ó 90 votos!, y el gran Partido Liberal acabará por encontrar su fin mediante la separación de los whigs de los radicales y la preparación, cuando no la realización, de la unión de los whigs con los tories.

Cariñosos saludos a Paul (¡11500 votos!); espero que no esté completamente hundido. El próximo año tendrá más suerte.

Con afecto, tu
F. Engels