en París

Londres, 13 de octubre de 1885

Mi querida Laura,

Te devuelvo con este correo las diez primeras hojas del “Manifiesto”1475] — tuve que interrumpirme, en primer lugar porque son las 5, y en segundo porque hay ahí una laguna de considerable extensión que no puedo colmar. Paul, espero, me enviará de inmediato lo que falta, y yo lo devolveré, si es posible, el mismo día, pues ya veo que no me ocupará mucho tiempo. Sinceramente, una traducción del “Manifiesto” me espanta siempre — me recuerda las penosas horas que he pasado en vano con este, el más intraducible de todos los documentos. Pero tú has dado en el clavo. Hay sólo dos pasajes en los que probablemente fuiste interrumpida y no diste con el sentido exacto. Por lo demás, el trabajo está excelentemente hecho, y por primera vez el folleto aparecerá en francés en una forma de la que podamos enorgullecernos y que dará al lector una idea del original. Cuanto más te acerques al final, más te perfeccionarás con la práctica, y traducirás cada vez menos, sino que lo reproducirás en la otra lengua. Por eso toma mis observaciones — allí donde no se trate del sentido — como meras sugerencias, sobre cuyo valor tú has de decidir. Estoy tan fuera de práctica en hablar y escribir francés, que una sola hora de conversación con Johnny obra en mí como un suplemento de honorarios en un abogado de la Corona, y vivifica mi capacidad de pensar en francés más de lo que jamás hubiera podido soñar.

Estoy realmente contento de que hayas tomado este asunto en tus manos; que lo conseguirás, una vez que te pongas manos a la obra, jamás lo he dudado, pero me alegra leer el trabajo terminado. Ahora te hemos enganchado y haremos todo lo posible por mantenerte en el tajo. Ello reportará un provecho infinito al movimiento en Francia, pues puedes estar convencida de que entre ellos el aprendizaje de la lengua alemana no hará progresos demasiado grandes por mucho tiempo todavía, e incluso los que la aprenden, la aprenden como muchachos de escuela y quizás sin haber hablado jamás con un alemán. ¡La traducción del pobre Fortin! me da bastante trabajo — las palabras alemanas son para él meros esqueletos, sin carne ni sangre — ¡cómo va a reproducirlas en francés! ¡Y además el pujante alemán de Mohr! ¡Así pues, por tu bien y buen éxito; después del “Manifiesto” todo lo que emprendas te parecerá un juego de niños!
Suena la campana para el almuerzo — así pues, adiós.
Siempre tuyo

F. E.

1 la traducción francesa de Karl Marx: “El 18 Brumario de Louis Bona-”