en Hoboken

Londres, 3 de junio de 1885

Querido Sorge:

Lamento mucho saber que no puedes escribir; espero que ya se te haya pasado. Recibí agradecido los libros de Gronlund y Ely[2], así como los periódicos. Ely es un filisteo benévolo y, al menos, se esfuerza más que sus alemanes compañeros de sufrimiento y necedad, cosa que siempre hay que reconocer. Gronlund, en cambio, me produce una fuerte impresión especulativa: el pregonar nuestras cosas, en la medida en que las entiende o no, sirve manifiestamente al propósito de colocar sus propias utopías como real live German socialism!. De todos modos, es un síntoma.

Te envío los To-Day y los Commonweal, los primeros desde marzo y los segundos desde el principio. Pero la administración no es muy ordenada; si el periódico (el Commonweal) no te llegara con regularidad al Sozialist, te agradecería mucho que me lo comunicaras, para poder presentar pruebas del desorden que, por parte del secretario, se niega siempre, pero que existe sin duda.

Lo mejor es ignorar absolutamente a Fabian; ese hombre tiene necesidad de hacer hablar de sí, y no hay por qué fomentarlo.[?] Su principal queja contra mí es que en el Anti-Dühring he calumniado maliciosamente a la Gartenlaube, de lo cual ya se quejó por carta a Marx [206].

De los diputadillos del Reichstag has tenido el mismo justo presentimiento que yo: en el asunto de la subvención a los vapores[10*] dejaron traslucir colosales apetitos pequeñoburgueses. Poco faltó para la escisión, lo cual, mientras dure la ley contra los socialistas[??], no es deseable ahora. Pero en cuanto volvamos a tener un poco de margen de maniobra en Alemania, la escisión probablemente llegará, y entonces sólo será beneficiosa. Una fracción pequeñoburguesa-socialista es inevitable en un país como Alemania, donde la pequeña burguesía, aún más que el derecho histórico, «no tiene fecha alguna»[32]; y es también útil, en cuanto se constituya separada del partido proletario. Pero esta separación, si la provocáramos nosotros, ahora sólo dañaría. En cambio, si ellas mismas se desentienden de hecho del programa, tanto mejor, y entonces se podrá arremeter contra ellas.

También vosotros en América sufrís toda clase de esos grandes sabios, como los que los socialistas pequeñoburgueses de Alemania poseen en Geiser, Frohme, Blos, etc. Las excursiones históricas de los Stiebeling, Douai y compañía, en el Sozialist[#], sobre las invasiones de los bárbaros me han divertido mucho, pues esos señores han estudiado todo eso mucho mejor y más a fondo que yo. En particular, Douai se da unos aires gigantescos. Así, en el número 13 del Sozialist[#] dice que, en las conquistas alemanas en Italia, etc., el rey recibió 1/3 de la tierra, los soldados y oficiales 2/3, y de esta parte, a su vez, 1/3 fue a parar a los esclavos anteriormente existentes, etc. «Así se lee en Jornandes* y en Cassiodorus.»[8] Caí de espaldas al leer todo esto. «Exactamente lo mismo se nos refiere de los visigodos. Y en Francia no fue de otro modo.» Ahora bien, todo esto se lo han inventado de pe a pa, y ni en Jornandes, ni en Cassiodoro, ni en ningún otro autor de las fuentes de la época, se encuentra una palabra al respecto. Se necesita a la vez una ignorancia y un descaro colosales para echarme en cara semejantes estupideces puras y simples y decir que estoy en ello «demostrablemente equivocado». En las fuentes, que conozco casi todas, se dice exactamente lo contrario de todo eso. Esta vez lo he dejado pasar, porque ocurrió en América, donde apenas cabe dirimir estas cosas; pero el señor Douai ande con ojo en el futuro, pues podría suceder que yo pierda algún día la paciencia.

El libro II de El Capital aparecerá pronto; espero todavía la última media prueba de imprenta del prólogo, donde Rodbertus recibe otra vez lo suyo.[°] El libro III avanza alegremente, pero tardará aún mucho, y no es malo, pues el libro II tiene que ser antes digerido. El libro II causará una gran decepción, por ser tan puramente científico y contener poca materia de agitación. En cambio, el tercero obrará de nuevo como un trueno, porque en él, por primera vez, se trata la producción capitalista entera en su conjunto y se echa por tierra toda la economía burguesa oficial completa. Pero aún costará trabajo. Desde Año Nuevo llevo ya dictadas en limpio más de la mitad, y calculo que en unos 4 meses habré terminado esta primera labor. Pero luego viene el verdadero trabajo de redacción, y éste no es fácil, pues los capítulos más importantes se hallan en considerable desorden en cuanto a la forma. Entre tanto, todo eso se hará, sólo que necesita tiempo. Comprenderás que tenga que dejar todo lo demás de lado hasta haber acabado con esto, por lo cual descuido también mi correspondencia y ni hablar de escribir artículos. Pero hazme el favor de que no salga nada en el Sozialist de lo dicho sobre el libro III. Esto siempre acarrea desavenencias en Zúrich y en todas partes. Lo que haya de decir al público lo diré en el prólogo al libro II.

A Tussy le va bien. Los dos (Eleanor Marx-Aveling y Edward Aveling) están muy contentos juntos, aunque desgraciadamente no siempre con buena salud. Lafargue tiene ahora que cumplir otra vez 4 meses por la vieja multa en dinero y las costas.[10*] La policía de París quería a la fuerza un motín el 24 de mayo, pero no lo consiguió, y los ministros se asustaron.[??] Así pues, el timo de Victor Hugo ha transcurrido en calma, y está bien. Puesto que no existe guardia nacional, no hay armas disponibles, y cualquier intentona ha de terminar en derrota. La táctica tiene que modificarse según las circunstancias. Saluda a Dietzgen y a Adolph (hijo).

Tuyo,
F. E.