en Hottingen-Zürich!**

Estimado señor Schlüter, Londres, 15 de mayo de 85

En cuanto a los poemas:

La Marsellesa de la guerra de los campesinos era: «¡Castillo fuerte es nuestro Dios!»[?3], y por muy seguros de la victoria que sean el texto y la melodía de este cántico, tan poco se puede y se necesita entenderlo hoy en ese sentido. Otras canciones de la época se encuentran en colecciones de canciones populares, «Des Knaben Wunderhorn», etc. Quizás allí se halle todavía algo. Pero ya entonces el lansquenete se había apropiado en gran medida de nuestra poesía popular.

De canciones extranjeras solo conozco la bella canción antigua danesa del señor Tidmann, que traduje en 1865 en el «Soc[ial-]Dem[okrat]» de Berlín.!

Canciones cartistas había de todo tipo, pero ahora ya no se consiguen. Una comenzaba:

Hijos de Britania, aunque esclavos seáis,
Dios, vuestro creador, libres os hizo;
a todos vida y libertad dio,
mas nunca, nunca hizo un esclavo.?

Más no lo recuerdo.
Todo eso ha caído en el olvido; por lo demás, esa poesía tampoco valía gran cosa.
[2] sed, / Dios, vuestro creador, os creó libres; / a todos dio vida y libertad, / pero jamás, jamás creó un esclavo.
1848 dominaban dos canciones con la misma melodía.
I. Schleswig-Holstein.
2. La canción de Hecker. #8
Hecker, alto resuene tu nombre
en todo el Rin alemán.
Tu generosidad, sí, tu mirada
ya infunden confianza.
Hecker, que como hombre alemán
puede morir por la libertad.

Creo que eso basta. Luego la variante:

Hecker, Struve, Blenker, Zitz und Blum
Bringt die deitsche Ferschte um!

Por lo demás, la poesía de revoluciones pasadas (la «Marsellesa» [417] siempre exceptuada) rara vez tiene efecto revolucionario en épocas posteriores, pues, para actuar sobre las masas, tiene que reproducir también los prejuicios de masas de la época; de ahí la necedad religiosa incluso entre los cartistas.

En cuanto a los pequeños escritos de Marx, es un asunto en el que, además de mí, también otras personas tienen algo que decir, y en el que yo mismo debo velar por que no ocurra nada que se interponga como obstáculo a la proyectada edición completa. Los materiales de la Internacional, el «Mensaje inaugural», «La guerra civil en Francia», el «Informe de La Haya»?, etc., al igual que el «Manifiesto», no los cuento entre ellos, aunque quisiera reservarme escribir unas líneas introductorias. En cuanto a los artículos de la «N[eue] Rh[einische] Z[eitung]», primero tiene usted que establecer qué es de M[arx]. P. ej., sobre la insurrección de junio solo hay un artículo espléndido de él. ¡Toda la descripción de la lucha, etc., es mía! !*!! Igualmente el artículo contra Bakunin y el paneslavismo.? Las cosas de M[arx] y mías de aquella época casi no se pueden separar, debido a la división planificada del trabajo.

Como he dicho, ciertamente no le pondré obstáculos inútiles, pero quisiera que precisara usted algo más su plan antes de que yo pueda pronunciarme decididamente al respecto. En todo caso, difícilmente convendría publicar juntos materiales de la «N[eue] Rh[einische] Z[eitung]»* y de la Internacional, es decir, en un solo fascículo; median entre ellos 15-20 años. – El «Proceso de Colonia»? da por sí solo un buen fascículo; para él le escribiría a usted una introducción. Pero nota bene, entonces también debo saber cuándo se necesita realmente, y ahora tiene usted bastante con imprimir el desdichado «Dühring». Los dos pliegos 4 y 5 los habrá recibido.

A propósito, tengo la intención de hacer imprimir el capítulo «Teoría» de la sección «Socialismo» según el texto revisado en «El desarrollo del socialismo desde la utopía a la ciencia». Cuando llegue el momento, le enviaré lo necesario; esto solo como nota preliminar.

Por lo demás, un cordial saludo. Suyo,
F. Engels

[3] «Informe oficial del Consejo General de Londres, leído en sesión pública de la Inter-