Muy señor mío:

Tras madura reflexión, me es absolutamente imposible acceder a su deseo. 9]

O la obra deseada es breve, y entonces solo puede contener aseveraciones por mi parte, y entonces queda en mero aserto y en literatura de entretenimiento.

O tengo que aportar pruebas, y entonces se convierte en un libro, y eso no puede servirle, y eso tampoco puedo escribirlo así, de paso y ocasionalmente, pues para ello mi material es demasiado voluminoso.

Además, tiene también sus reparos hacerme coeditor más o menos moralmente responsable de una obra que solo conozco por su breve descripción.

A ello se añade que la cosa —dentro del espacio admisible— sería completamente inútil. Mis más enérgicas garantías dejarían absolutamente frío al filisteo semiculto contra cuya parcialidad pretende usted actuar.

¡Las gentes que dicen que M[arx] «murió sin amigos» tienen que creer, ante todo, que yo no existo en absoluto! ¡Y entonces mis aseveraciones habrían de obrar un efecto mágico!

Los viejos cuentos de nodriza inventados por la emigración democrático-vulgar de 1850-1859 y desarrollados ulteriormente por el agente bonapartista pagado Karl Vogt —il lui a été remis en 1859 40 000 francos, ¡dicen los papeles de las Tullerías!?%!— están tal vez en su región más en boga que en ninguna otra parte, porque el «Partido Popular Suabo»! es el heredero directo de aquella democracia de la emigración y este o aquel dirigente es íntimo del susodicho Vogt. Puesto que M[arx] ya despachó todo eso en «Herr Vogt», no hay razón para que yo vuelva precisamente ahora sobre ello.

Se ha mentido enormemente mucho sobre Marx sin que él considerase que valía la pena responder. Quizá llegue el momento en que a mí me resulte necesario hacerlo por él, pero entonces será asunto mío elegir el tiempo, el lugar y el modus operandi. Y entonces volverá a decirse que yo también soy «sin corazón».

En cualquier caso, no tengo en este momento tiempo para hacer ahora algo en esta dirección que corresponda al fin y satisfaga mis propias exigencias respecto a semejante trabajo. Todo mi tiempo está absorbido por la edición de los manuscritos de M[arx], y actúo absolutamente en el sentido de él cuando, frente a este deber, trato con desprecio todo el graznido filisteo.

Con la más alta consideración y devoción