Empiece usted con el «Anti-Dühring» en cuanto le convenga; lo que me replica el buen señor no lo he leído ni quiero leerlo. ¡No puede responder, y puede soltar cuantas impertinencias quiera!

¿Tras la revista de la «Rheinische Zeitung»? hace años que la busco en vano; solo tengo los cuadernos 3, 5 y 6; me faltan el 1, 2 y 4. Apenas hay artículos aptos para reimprimir; los cuadernos 1 a 4 contienen la historia de la revolución francesa de 1848 a 1850 de Marx (compendiada en el «18 Brumario»), y mi relato de las jornadas de mayo de 1849 en Renania, Baden y el Palatinado. Luego, ¿la «Guerra campesina»? (cuadernos 5 y 6) y pequeños ensayos críticos, así como la revista de los acontecimientos diarios. Sobre el derecho al trabajo solo se encuentra, quizá en el cuaderno 1, algo muy breve; Marx apenas entraba en esas frases.

Que haya usted hecho preguntar en su nombre a Wigand por una nueva edición de «La situación de la clase obrera en Inglaterra, etc.», está muy bien, pero no nos ayuda mucho más. Necesito saber cuál es mi situación legal frente a él, y haré preguntar de nuevo a Freytag. Notabene: cuento con que, en cuanto el asunto esté en ese punto, se ponga usted de acuerdo con Dietz, pues en realidad él tiene el derecho más antiguo o podría reclamarlo.

Saludos a Ede.

Suyo afectísimo,
F. Engels

*1 Eugen Karl Dühring — 2 «Neue Rheinische Zeitung. Politisch-ökonomische Revue» — pp. 198-212 y 255-291) — ? «Revue. Januar/Februar 1850»; «Revue. März/April 1850»;

Engels a Hermann Schlüter
en Hottingen-Zürich
Londres, 17 de enero de 1885

Estimado señor Schlüter:

Con posterioridad le hago notar aún respecto al «Anti-Dühring»:
1. Al antiguo prefacio sigue uno para la 2ª edición, que no puedo redactar bien todavía; usted comenzará, pues, como de costumbre, con el texto mismo, dejando prefacio y título para el final.
2. Lo que venga de añadidos irá como apéndice.

De Bonn se me comunica que «El origen de la familia, etc.» no se encuentra en el comercio librero; los libreros dicen que les han comunicado desde Suiza, del editor, que el libro está prohibido, y me veo bombardeado por varios amigos con preguntas de dónde se puede conseguir. Como, a mi saber, no ha habido ninguna prohibición pública, y una prohibición secreta sería un disparate, y la suposición de que desde Zúrich se difunda el rumor de una prohibición es un disparate aún mayor, el asunto me resulta enigmático. ¿Se habrán dejado convencer los comisionistas de Schabelitz en Leipzig por el gobierno para difundir semejante cosa y dificultar así la venta, sin que uno se ponga en ridículo mediante una prohibición pública? Le ruego tenga a bien hacer indagaciones allí y comunicarme el resultado; yo también trataré de averiguar si se sigue la misma táctica en otros lugares.

¿Qué hace Ede? No oigo ni veo nada de él.

Suyo afectísimo,
F. Engels