en Hottingen-Zürich

Estimado señor Schlüter, Londres, 1 de enero de 1885

He recibido sus apreciadas líneas del 10, así como el manuscrito de la señora Kelley-Wischnewetzky, cuyo recibo le he comunicado y que espero poder revisar la próxima semana.

«La situación de la clase obrera» no ha sido aún del todo arrancada de las manos de Wigand. Según declaración del abogado Freytag, hace unos 10 años el viejo contrato, en el que se preveía una segunda edición, aún no había prescrito. Desde entonces he hecho preguntar reiteradamente a Freytag cuál es mi situación, según el derecho sajón, frente a Wigand, pero nunca he recibido respuesta. Mientras no esté en claro sobre ello, no sé qué pasos puedo dar. También he comunicado esto a Dietz, pero luego no he vuelto a saber nada de él; habló de hacer una nueva edición, pero no he llegado a conocer nada concreto.

Pero una nueva edición no sería posible sin diversas anotaciones por mi parte, para lo cual se requieren, a su vez, todo tipo de consultas y, en parte, estudios, y de momento no puedo encargarme de ello, tengo más que suficiente trabajo. Hacia mediados de este año podría pensar en ello. Creo, pues, que lo mejor sería dejar reposar este asunto hasta entonces.

Ahora bien, Ede me ha hablado de que mi «Anti-Dühring» debería reeditarse. Tras madura reflexión, me he decidido a hacerlo reimprimir sin cambios. Se lo debo a mi adversario, y sólo añadiré un nuevo prólogo y apéndices a algunos capítulos, que podrán figurar reunidos al final. Luego, el nuevo prólogo. Para eso también encuentro tiempo. Así pues, si desea usted tener trabajo para la imprenta, me permitiría proponerle que empezáramos con esto. Además, es una cosa que no apremia especialmente, por lo cual puede imprimirse con comodidad.

En enero pienso terminar el libro II de «El capital» de Marx y después emprenderé inmediatamente la reelaboración de «La guerra de los campesinos» [220], lo que me llevará unas 6 semanas. Pero hay que acabarlo, para que pueda pasar al libro III de «El capital». Esto me ocupará, de momento, sólo durante el día, de modo que las veladas me quedarán parcialmente libres, y entonces podré ocuparme de «La situación de la clase obrera» — si es que la revisión de las diversas traducciones, la atención a las correcciones, etc., me dejan tiempo para ello.

Le ruego ahora que considere usted allí el caso y me comunique luego lo que haya decidido. Con mucho gusto haré entonces todo lo que pueda para apoyarle.

Saludos cordiales y próspero año nuevo a toda la colonia.

Suyo,
F. Engels