en Zúrich

Londres, 15 de octubre de 1884
Querido Kautsky:

Mi tarjeta postal la habrás recibido. Mañana me pondré, si es posible, a trabajar en el prólogo⁷; todos los días surgen interrupciones, hoy, por ejemplo, correspondencia toda la jornada, y todavía no debo permanecer demasiado tiempo sentado ante el escritorio. Una vez que me ponga a ello, en un par de días estará listo.

¡Así que Geiser es el inventor de esa famosa ortografía! #12! Un nuevo mérito. Confieso que el temor ante ese lecho de Procusto ha contribuido en algo a que no me haya apresurado con colaboraciones para la «N[eue] Z[eit]». Dime, pues, si este hermoso sistema era obligatorio también para los demás libros impresos por Dietz —para la «Mujer» [730] de Bebel no lo era; para mí es importante saberlo de cara a mi eventual respuesta a Dietz.

Puesto que he protestado tan categóricamente contra el geiserianismo ante D[ietz], ahora tampoco puedo someterme al mismo en la «N[eue] Z[eit]» —ni siquiera para la reproducción del prólogo—. Por lo demás, naturalmente no tengo nada en contra.

Para Ede: Wehner escribe que esa persona no pidió el dinero en nombre de nuestra gente, que él lo envió voluntariamente, pero ella dice que lo aceptaron. Viene a ser lo mismo.

La «Creditnoth» de Rodb[ertus] #17! tampoco la he leído, pero dentro no puede haber sino lo que ya se conoce por otras fuentes: que las hipotecas no deben ser denunciables ni reembolsables en capital, sino que solo han de fundar un derecho a una «renta», es decir, un pago regular de intereses; si ese pago no se efectúa, la finca puede ser subastada; el acreedor hipotecario no tiene ninguna pretensión ulterior. Este es el «principio de la renta» de R[odbertus], que debe hacer posible que los junkers, como burgueses, produzcan 5.000 táleros al año y, como nobles, gasten 10.000 táleros sin arruinarse. El cómo sigue siendo un secreto. Tuve que reírme cuando leí que Schramm quería ver en ello algo grande. 318||

La fotografía de Marx ha sido enviada hoy a Manz.* Quiere saber de qué color. Ahí puedes tú ayudarle. Tan moreno como sea posible para un europeo del sur, sin mucho rubor en las mejillas (cuando viste a M[arx], estaba ya muy enfermizo-amarillento, eso no era lo normal), el bigote negro como la pez con algún pelillo blanco, pero sin la menor mezcla de castaño, salvo pelos desteñidos, el resto del cabello y la barba blancos como la nieve. La imagen —fotografía ampliada y retocada— es de un parecido sorprendente; la recibirá por el correo suizo.

Además de la traducción polaca del «Origen», se ha anunciado V. Sassulich para la rusa y un estud. de derecho Anderfuhren (de Meiringen) en Berna para la italiana. #?! ¿Sabéis vosotros algo de este hombre? Su profesor de italiano y socialista, el Dr. Cerioli, quiere revisar la traducción.

Ayer os envié ejemplares a ti y a Ede. Más de 30 han salido ya hacia todas las partes del mundo. He enviado a «To-Day» y a «Justice»; los demás ejemplares para reseña seguramente los distribuiréis vosotros. A ti y a Ede mi más sincero agradecimiento por todas las molestias que habéis tenido con esa cosa.

Tuyo
F. E.

¿Cómo va tu venida? No me refiero a la origo⁸, sino a la adventus⁹.