en Zúrich

Londres, 20 de septiembre de 1884

Querido Kautsky:

Adjunto te devuelvo, acusando recibo, los manuscritos.

Tu artículo sobre R[odbertus] era, en lo tocante a lo económico, muy bueno; lo que vuelvo a objetarle son afirmaciones apodícticas en terrenos en los que tú mismo no te sabes seguro y en los que además ofreces flancos a S[chramm], que él con suficiente habilidad ha sabido aprovechar.

Esto especialmente en cuanto a la «abstracción», que tú, desde luego, has despachado con demasiada generalidad. La diferencia es, en este caso, la siguiente:

Marx resume el contenido común, presente en las cosas y relaciones, en su más general expresión conceptual; su abstracción, pues, no hace sino reproducir en forma de pensamiento el contenido ya dado en las cosas.

R[odbertus], por el contrario, se forja una tal expresión conceptual más o menos imperfecta y mide las cosas con arreglo a ese concepto, al cual ellas deben ajustarse. Busca el contenido verdadero, eterno, de las cosas y de las relaciones sociales; contenido que, sin embargo, es esencialmente perecedero. Así, el verdadero capital. Éste no es el capital actual, el cual no sería sino una realización imperfecta del concepto. En lugar de derivar el concepto de capital a partir del capital actual, el único realmente existente, para pasar del capital de hoy al verdadero capital, recurre al hombre aislado y pregunta qué podría figurar como capital en su producción. A saber: el simple medio de producción. Con ello, el verdadero capital queda sin más confundido con el medio de producción que, según las circunstancias, es capital o no lo es. Con ello quedan eliminadas del capital todas las malas propiedades, a saber, todas las propiedades reales del capital. Ahora puede exigir que el capital real se ajuste a este concepto; esto es, que funcione únicamente como simple medio de producción social, que se despoje de todo lo que lo convierte en capital y, no obstante, siga siendo capital; más aún, que precisamente por eso se convierta por primera vez en verdadero capital.

Algo parecido haces tú con el valor. El valor actual es el valor de la producción de mercancías; pero con la abolición de la producción de mercancías el valor también «cambia»; es decir, el valor en sí permanece, solo cambia de forma. Pero en realidad, el valor económico es una categoría propia de la producción de mercancías y desaparece con ella (véase “Dühring”, págs. 252-62), así como no existió antes de ella. La relación del trabajo con el producto, antes de la producción de mercancías y después de ella, no se expresa ya en la forma de valor.

Afortunadamente, S[chramm] tampoco está firme en la silla en cuestiones filosóficas y muestra flancos que tú has captado y expuesto muy bien.

Además:

I. S[chramm] conoce intereses materiales que no proceden —ni directa ni indirectamente— del modo de producción. Compárese a este respecto Marx, «Zur Kritik», prefacio, donde la cosa se expone breve y concisamente en 20 líneas.

2. La crítica de la sociedad existente por R[odbertus] la hicieron mucho antes que él los utopistas ingleses y franceses, y con igual o mayor acierto; ídem la escuela de economistas socialistas posricardiana, basada en la teoría del valor de R[icardo], de la cual M[arx] cita algunos en la «Misère», págs. 49, 50.

3. El Robinson en Marx es el auténtico, el del Robinson originario de Daniel Defoe, del cual se copian también las circunstancias accesorias —los objetos salvados del naufragio, etc.—. Más tarde tiene también a su Viernes (Friday) y era un comerciante náufrago que, si no me equivoco, ocasionalmente practicaba el comercio de esclavos. Así pues, un auténtico «burgués».

4. Hablar de la escuela histórica marxista era ciertamente una anticipación harto fuerte. Yo abreviaría el pasaje de tu réplica y, sobre todo, remitiría al propio M[arx]. El pasaje arriba citado de «Zur Kritik», luego el propio «Kapital», en particular la acumulación originaria, donde S[chramm] también puede informarse sobre el asunto del huevo y la gallina.

Por lo demás, es una verdadera suerte que todos los elementos burgueses se agrupen ahora en torno a R[odbertus]. Mejor no podríamos pedirlo.

Vuestro manuscrito «Misère» habréis debido recibirlo. Ídem Ede mi carta con la contribución para el fondo electoral del domingo pasado.

Tussy ruega que en lo sucesivo se le envíe el «Sozialdemokrat», etcétera, a la dirección:

Mrs. Aveling
55, Great Russell St. W.C.
Londres

Tuyo,
F. E.

Adjunta, la carta de Bebel de vuelta.

Así que te esperamos aquí en enero-febrero.

«To-Day» se ha convertido en un puro «Simposio», es decir, una revista en la que cualquiera puede escribir a favor y en contra del socialismo. El próximo número trae una crítica de «El Capital»; se suponía que yo debía responder a ese anónimo, pero he dado las gracias. También el Dr. Drysdale ha escrito en ella, se remite a ti; hay una respuesta de Burrows, que hizo preguntar por ti. He hecho lo necesario, aunque con cierta prudencia, porque no sé si Dr[ysdale] no tiene tu libro.