en Zúrich

(le ruego omita Brighton en la 
dirección, pues aquí causa                48, Marine Parade,
molestias postales)                      Worthing, Inglaterra, 22 de agosto de 1884

Querido Kautsky:

¡Acabo de recibir vuestras cartas[!!], que se han retrasado un poco porque no figuraba el número de la casa y nuestros pencos de correos de aquí son de las inteligencias más primitivas.

«Misère»[208] El manuscrito que está aquí ha sido revisado y está listo. Aparte de algunos ligeros malentendidos de sutilezas francesas, que sólo se aprenden correctamente en la misma Francia, no había mucho que modificar. En lugar de «Beziehungen» [relaciones] para *rapports*, empleo casi siempre *Verhältnis*, porque el primero es demasiado indeterminado y porque el mismo M[arx] vertía siempre el alemán *Verhältnis* por *rapport*, y viceversa. Además, en *rapport de proportionnalité*, por ejemplo, el *rapport* es cuantitativo, lo que sólo puede traducirse por *Verhältnis*, porque *Beziehung* tiene un sentido predominantemente cualitativo. Todavía tengo que añadirle algunas notas. Espero vuestro próximo manuscrito. Los pasajes relativos a Hegel y a la hegelianería sólo podré revisarlos en Londres, pues necesito el Hegel para ello. Haré todo lo posible por terminarlo rápidamente. Pero más o menos al mismo tiempo debe estar listo también el libro II de «El Capital», y ahí hay todavía condenadamente mucho por hacer; y eso, en este caso de colisión, ¡tiene prioridad! No obstante, haré todo lo posible. Pero, ¿para cuándo necesitáis entonces el prefacio? Dividiré la réplica a Rodbertus: pondré una parte en el prefacio al libro II de «El Capital» y la otra en el de «Misère». No puede ser de otra manera, pues las cosas aparecen tan simultáneamente y la acusación fue formulada de manera tan formal por el propio R[odbertus]. En «El Capital» tengo que adoptar un tono digno; en el prefacio a «Misère» puedo hablar más libremente y sin tapujos.[1]

Si dejas Zúrich, es en verdad mejor que vengas aquí a que vayas a otro sitio, salvo acaso París. La cuestión material interviene, desde luego; tanto más cuanto que, como marido bien establecido, ya no puedes asumir los riesgos de soltero. Por lo demás, dicen que en París resulta al menos tan caro vivir como aquí. Y para estudiar, el British Museum es, con mucho, lo mejor; la biblioteca de París no le llega ni a la suela del zapato para alguien como nosotros, además por las dificultades de acceso, la falta de catálogos, etc. Esperemos que la cosa pueda arreglarse.

Lo que queráis hacer en relación con mi folleto, habéis de poder juzgarlo mejor que yo; haced, pues, lo que consideréis más conveniente.[2%!] Pero apostaría a que la cosa será prohibida.

Creo, con Ede, que en lo tocante a Bebel te has dejado dominar demasiado por la primera impresión. Ciertamente, también su última carta mostraba cierta lasitud y deseos de reposo.[!#!] Si no hay más remedio, habría que concedérselo por algún tiempo; pero, aun en el caso de que por el momento se ausentara del Reichstag, ¿tendría ese reposo? Una cosa es segura: en Alemania es insustituible y hay que conservarlo; debe, si es necesario, cuidarse para estar en condiciones de golpear en el momento decisivo.

También me parece que juzgas con demasiada dureza a la gente en Alemania —es decir, a las masas—. Con el nuevo crecimiento el proceso ha sido siempre extraordinariamente lento; la mayoría era a lo Geiser y Viereck. Que la Ley contra los Socialistas[!!] en esto perjudica más que beneficia es, desde luego, seguro. Sin embargo, mientras siga entrando en el país tanta literatura prohibida, el terreno seguirá preparándose también, y cuando el aire vuelva a ser libre, también ahí habrá que echar una mano con rapidez, quizá más deprisa que si no hubiera habido interrupción.

Pero ahora tengo que escribir todavía a Ede. ¡La 1, y el correo sale a las 2!

Tuyo,
F. E.

1 «Prólogo a la primera edición alemana del escrito de Karl Marx “Miseria de la filosofía”».