en Zúrich 29

[Worthing, 22 de agosto de 1884]

[...] Sería muy deseable un índice de _El Capital_ . Pero ¿por qué no hacerlo de una vez para todo el conjunto, cuando esté terminado? Eso se hará con seguridad el año próximo, si no me derrumbo, cosa que por el momento no se vislumbra. También la «Historia de la teoría» está, entre nosotros, escrita en lo fundamental. El manuscrito «Para la crítica de la economía política» de 1860 a 1862 contiene, como creo haberte mostrado aquí, unas 500 páginas en cuarto de «Teorías sobre la plusvalía», en las que ciertamente hay mucho que tachar, porque desde entonces ha sido reelaborado de otro modo, pero todavía queda bastante.

Lassalle, en su «Schulze-Bastiat», citó a Rodbertus en una ocasión que le habría acarreado una enemistad acérrima con otro. A saber, como autoridad, es decir, descubridor de una bajeza. Las cartas pueden ciertamente haber contribuido al culto a Rodbertus. Lo que más hizo fue el deseo entre los no comunistas de colocar al lado de Marx un rival igualmente no comunista, y la confusión anticientífica de la gente. Para todas esas gentes que merodean por los linderos socialistas de Estado de nuestro partido, pronuncian discursos simpáticos pero quieren evitar la ilegalidad policial, el excelentísimo Rodbertus es una verdadera golosina.

El traslado de la «Neue Zeit» a Hamburgo ¿no será acaso sólo el precursor de su hundimiento? Nada sé, ciertamente, sobre la actual dirección del negocio de Hamburgo.

El martes pasado tuvimos aquí, en Worthing, una revolución. Una tienda perteneciente a un fanático del Ejército de Salvación fue asaltada y demolida; el individuo disparó el revólver e hirió a tres. Al día siguiente, pedrea contra las ventanas de la cárcel de la policía; por la noche, entrada de 40 dragones y 50 agentes de policía (el pueblecito tiene unos 10.000 habitantes); despeje de las calles, en el que el buen burgués que se quedaba parado, consciente de no ser peligroso, resultó apaleado sin remedio en más de una ocasión; ahora, calma. ¡Cuántas estupideces no vive uno! Ambos partidos están pagados en secreto por burgueses: salucionistas y antisalucionistas. Dei