Leroy-Beaulieu ha llegado puntualmente. ¡Gracias! Aún no he tenido mucho tiempo para echarle un vistazo, pero lo haré ahora; Schorlemmer partió ayer hacia Alemania.

Probablemente viajaremos el lunes a Worthing, cerca de Brighton —ha sido elección de Percy y, según todo lo que se cuenta, un lugar terriblemente aburrido. A mí me da igual, pero si a Pumps no le gusta allí, que lo arregle con su querido esposo. En cuanto pueda te enviaré la dirección exacta.

Con el calor y por haber cogido una corriente, he pillado un fuerte resfriado —casi una semana estuve sin fumar y sin beber cerveza—, pero desde ayer puedo entregarme de nuevo a ambas cosas.

Como el artículo de Paul sobre el «ble» aún no está terminado y seguramente transcurrirá un mes entre éste y el ataque a Leroy-Beaulieu, de manera que este último artículo no podrá aparecer hasta el número de octubre, seguro que tendremos —al menos así lo espero— una pequeña pausa. Realmente necesito un poco de tranquilidad y, durante mi estancia junto al mar, además de este asunto, tendré que revisar una gran cantidad de traducciones. Lo decisivo para Paul será: brevedad, limitación estricta de la cuestión únicamente a la crítica de Leroy-Beaulieu a Mohr, para lo cual deberá dejar completamente de lado a Lassalle, etc. —a no ser que Leroy-Beaulieu le dé ocasión de demostrarle su clamorosa ignorancia. No obstante, podré juzgarlo mejor cuando haya examinado el libro. En cualquier caso, como el libro es grueso y el espacio para la réplica es escaso, la limitación a lo estrictamente necesario será inevitable.

Ahora debo terminar —hace un calor abrasador; ya he escrito cinco cartas y aún tengo que escribir a «Mrs. Aveling» y a Zúrich.

Nim también tose un poco, y a veces me parece casi como tos ferina —pero no es grave. ¡Ya sabes que Tussy se contagió de una verdadera tos ferina de la pequeña Lilian Rosher! ¡Es completamente cierto!

Dile a Paul que te dé un beso de parte de Nim y mía.

Con cordial afecto,

Tu
F. E.