en París

Mi querida Laura: Londres, 22 de julio de 1884

«¡La suite 4 demain!»¹ … ¡pero todavía la espero, esa suite, la que debía explicarme las muchas cosas, de otro modo incomprensibles, de tu última carta! Ciertamente, pensaba yo que vivías en uno de los barrios más hermosos, más ventilados, más sanos, etc., de París, a una altura suficiente para elevarte por encima de todas las cosas terrenales. Y ahora, de repente, te mudas, y encima en esta maldita estación de calor, y Paul se va a Burdeos, y todo el mundo anda cabeza abajo, y lo que de todo ello resulta es ¡que tú no vienes!,²⁸⁰ sino que tienes que pasar la estación de calor en París, y no quieres dejar París hasta la estación que Heine admiraba más:

En París los charcos son más hermosos
cuando en un atardecer de invierno
se reflejan en el fango de las calles.²?¹³⁴

Así que Nim y Jollymeier, que llegó el viernes, y yo nos hemos devanado seriamente los sesos y hemos llegado a la conclusión unánime, aunque no muy satisfactoria, de que en algún sitio algo no cuadra.

Sea como fuere, si ya La Suite no quiere venir, espero que al menos tú misma vengas aún y eches por la borda todas estas consideraciones. Si esperas a que Paul se vaya a Burdeos para sacar un periódico, bien pueden pasar los próximos cien años, si es que algo sale de ello. Si no va, y es absolutamente necesario que os mudéis de 66, B[oulevar]d de P[ort]-R[oyal], bueno, deja entonces que ellas busquen piso y hagan la mudanza. No veo, pues, qué podría impedirte venir para acá —aunque solo sea, digamos, por 3 semanas—, y en cuanto me escribas que vienes, te allanaremos el camino en todo lo que podamos.

Tussy y Edward están, si no han regresado ya, en su viaje de novios nº I; el gran viaje de novios no empezará hasta el próximo jueves. Naturalmente, Nim, Jollymeier y yo sabíamos desde hace bastante tiempo lo que se estaba gestando, y nos hemos reído de buena gana de esos pobres corderitos inocentes que todo el tiempo creían que no teníamos ojos, y que no se acercaban sin cierto tembleque al quart d’heure de Rabelais². Sin embargo, no tardamos en quitarles esa idea. Si Tussy me hubiera pedido consejo antes de dar este paso, probablemente habría considerado mi deber extenderme sobre las diversas consecuencias posibles e inevitables de su paso —pero, una vez que ya todo estaba decidido, lo mejor para ella era hacerlo saber de inmediato, antes de que otras personas pudieran sacar provecho del secretismo. Y esa fue una de las razones por las que me alegré de que todos lo supiéramos —si algunas personas listas lo hubieran notado y hubieran venido a nosotros con la gran noticia, habríamos estado preparados. Espero que sigan siendo tan felices como ahora parecen serlo; le tengo mucho aprecio a Edward y creo que le sentará bien entrar en contacto también con otras personas, y no solo con literatos y editores, entre los que se movía; tiene una base sólida de estudios y él mismo se sentía fuera de lugar en el medio terriblemente superficial al que el destino lo había arrojado.

Jollymeier se siente ahora muy bien y animado —mientras yo trabajo, él da largos paseos— y justo ahora está otra vez de camino. Pumps por fin se ha librado de su bronquitis, etc., y hoy se muda a su nueva casa en Kilburn —pardiez, «West Hampstead»— (no tenía ni idea de que Hampstead llegara hasta Edgware Road, pero así parece).

Nim se siente muy bien y animada —la semana que viene probablemente iremos al mar, pero ¿adónde? Esta gran cuestión aún tiene que resolverse. En lo que a mí respecta, me va bastante bien, siempre que sea muy prudente —en lo tocante a movimiento, trabajo y placer—, al menos por ahora; espero que el cambio de aires me ponga otra vez definitivamente en pie.

Y ahora espero «la suite», ¡pero que sea una suite formal, una «suite» que te traiga a nosotros!

El «Ble»³ de Paul ha llegado esta mañana. ¡Lástima que no haya seguido los sabios consejos de la rédaction du «J[ournal] des Econ[omistes]»!²³²

Con afecto cordial, tuyo

¹ «La continuación, ¡mañana!»… pero aún la espero, esa continuación.
² El momento en que hay que confesar.
³ Probable abreviatura de un periódico o publicación de Paul Lafargue.