en Zúrich:

Londres, 29 de junio de 1884

Querido Ede:

1. Adjunto devuelvo «Trabajo asalariado y capital». La reimpresión de Schleswig precisaba ciertamente una revisión a fondo.[281] No he tenido tiempo, por cierto, de cotejarla en su totalidad con el original, sino sólo en los pasajes más chocantes; pero vosotros la tenéis ahí y podéis ocuparos de ello en la corrección.

2. Haré hacer otro retrato de Marx en casa del mismo hombre que hizo el mío, y lo enviaré. No es un dibujo al carboncillo, sino una fotografía ampliada. Pero, ¿cómo resultará la impresión en color si el hombre no ha visto nunca al Moro ni su peculiar color oscuro?[281]

3. Anteayer salió, con la dirección: Volksbuchhandlung, 3, Kasinostr., Hottingen-Zúrich, Suiza, «Books, Value £3 Carriage forward» (es decir, sin franquear), un paquete con 40 ejemplares de la «Revolución [de la ciencia]»[1], despachado desde aquí por Continental Parcels Express, la oficina corresponsal de la Administración Imperial de Correos alemana, de la Correos suiza y también de los servicios postales de paquetería franceses. Los envíos de la asociación desde Zúrich también nos llegan aquí por esta misma vía. No existe servicio de paquetería postal entre Inglaterra y el continente; de ahí que, al menos para aquí, tampoco haya «paquetes postales de 5 kilos»; la división en dos paquetes duplicaría aquí los costes, mientras que la no división seguramente no encarece tanto el envío allí como aquí la división.

4. Schorlemmer escribe que su hermano Ludwig en Darmstadt, a pesar de tener el comprobante de suscripción, no ha recibido hasta ahora ni un solo número del «Sozialdemokrat». ¿Es eso mala suerte general o particular? Haz el favor de mandarlo averiguar.

5. Poesías socialistas, en concreto de Weerth, no puedo procurar ninguna. En el viejo «Gesellschaftsspiegel» de Moses Heß, de 1845, hay algunas; pero creo que ya las conoces. Alguna vez oí hablar de una colección de sus poemas, pero nunca la he visto. En todo caso, él no publicó ninguna, como tampoco nosotros.[291]

6. El archivista tendrá que esperar: no tengo tiempo ni de poner en orden mis propios papeles; cuando llegue a ello, se acordará con creces de él.[270] Pero ahora, ante todo, hay que terminar el tomo segundo de «El Capital». La cosa avanza a buen paso: la redacción provisional de aproximadamente una tercera parte está ya lista y sigue progresando a razón de medio pliego de imprenta diario, o algo menos. En cuanto lleguemos a la última sección (la circulación del capital social global), Eisengarten podrá copiar, con mi ayuda, el manuscrito de 1878 existente para este punto; mientras tanto, yo procedo a la redacción final de lo ya terminado. De este modo concluiremos en no mucho tiempo, y luego pasaremos al libro tercero, el más importante.

Sólo entonces podrá pensarse en ordenar los viejos manuscritos anteriores al 48 y ponerlos en condiciones de ser impresos — en extracto. No me falta la gana, pero aquí se necesita trabajo, es decir, tiempo.

Así que también tú, a fin de cuentas, llegas a la conclusión de que al final se acaba por despachar bastante bien con los «sabios».[271] Me he hecho enviar unos cuantos números del «Neue Welt» para conocer a esos señores chez eux[281]. Hasta ahora sólo he leído los apartados de correspondencia: desvergonzada chulería de colegial alemán, que presupone un público lector muy manso.

Por lo demás, no te dejes irritar por los alfilerazos; es la primera regla de la lucha, y piensa que

Nada hay más bello en el mundo
que morder a sus enemigos,
que hacer chanzas y burlas
sobre todos esos zafios fatuos.

Saluda a Kautsky.
Tuyo
F. E.