en Zürich

Londres, 26 de abril del 84

Querido Kautsky:

Me había propuesto y divulgado en general aquí que le jugaría una mala pasada a Bismarck y escribiría algo (Morgan) que él no pudiera prohibir lisa y llanamente. Pero, con la mejor voluntad, no es posible. El capítulo sobre la monogamia y el capítulo final sobre la propiedad privada como fuente de las oposiciones de clase, así como palanca de la disolución de las antiguas comunidades, no puedo redactarlos de manera alguna de modo que se ajusten a la ley contra los socialistas. Como dice Lutero: Lléveme el diablo, no puedo de otra manera.

La cosa tampoco tendría sentido si yo solo quisiera referir “objetivamente”, no tratar críticamente a Morgan, no emplear los resultados nuevamente obtenidos, no exponerlos en conexión con nuestras concepciones y los resultados ya alcanzados. De eso nuestros obreros no obtendrían nada. Por tanto, o bien prohibido de manera apropiada y necesaria, o bien permitido y miserable. Esto último no puedo.

La semana próxima (Schorlemmer estará aquí hasta el lunes) probablemente termine. Serán cuatro pliegos abundantes o más. Si luego queréis arriesgaros —después de haberlo leído— a imprimirlo en la “Neue Zeit”, que la sangre que se derrame caiga sobre vuestra cabeza y no me acuséis luego a mí. Pero si sois razonables y no arriesgáis toda la revista por el artículo, entonces haced imprimir la cosa como folleto, ya sea en Zúrich, ya como la “Frau”, eso es cosa vuestra.

Para nuestra concepción de conjunto, la cosa tendrá, creo yo, particular importancia. Morgan nos permite establecer puntos de vista completamente nuevos, al proporcionarnos con la prehistoria una base real que hasta ahora había faltado. Por más dudas que puedas abrigar aún acerca de puntos aislados de la historia primitiva y de los “salvajes”, con la gens la cosa está resuelta en lo principal, y la prehistoria esclarecida. Y por eso la cosa quiere ser seriamente elaborada, bien sopesada, puesta en todas sus conexiones —pero también tratada sin miramientos respecto a la ley contra los socialistas.

Queda un punto principal: tengo que demostrar cuán genialmente Fourier se anticipó a Morgan en tantas cosas. La crítica de Fourier a la civilización solo resplandece en toda su genialidad gracias a Morgan. Y eso cuesta trabajo.

Espero que hayas recibido mi carta del lunes sobre las nuevas ediciones. Te ruego que te encargues de que no se componga absolutamente nada hasta que llegue mi manuscrito. La “Guerra de los campesinos” será totalmente reelaborada. En el “Dühring” hay que añadir, entre otras cosas, las modificaciones introducidas en “El desarrollo del socialismo” justo al comienzo, y mucho hay que mejorar y hacer añadidos.

A propósito. Tengo aquí unos 50 ejemplares del “Dühring”; si los podéis necesitar, los envío enseguida, pero decidme por qué vía, para que no pasen por Alemania y sean interceptados. Eso lo sabrán allí. Os ruego la información más precisa posible.

Tuyo,
F. E.