Muchas gracias por tus noticias sobre los niños, que nos han alegrado mucho a todos. Esperemos que la nueva ordenación se acredite al menos por algún tiempo y sin demasiados roces, aunque, por todo lo que me cuentas, parece ser lo bastante hombre como para dar sobrado motivo para ello.

En cuanto a nuestro grupo de «socialistas» aquí, también soy de la opinión, y ya lo dije, de que Bax y Aveling son los únicos por los que vale la pena interesarse; al menos tienen la buena voluntad de aprender, aunque muchas cosas anden un tanto descaminadas. Pero lo peor es que esta pequeña camarilla de gentes que en público se «admiran mutuamente» y también más o menos en secreto se «calumnian mutuamente» (sobre todo Hyndman), con su maligno chismorreo se está convirtiendo en un verdadero escándalo. Primero nos enteramos por S. Moore de que había oído en Manchester que Hyndman estaba ocupado en traducir «El Capital». Hasta ahora no hemos conseguido descifrar este misterio, pero probablemente resultará ser un infundio. Y ahora, antes de que hayamos aclarado el asunto, esos dos entrometidos han difundido en París el rumor de que Aveling está en ello. En resumen, la historia es ésta: Aveling, que estudia el texto alemán, ha traducido para sí, para uso propio, algunas páginas. Por el mismo tiempo en que se mencionó a Hyndman como posible competidor, Sam declaró que su traducción avanzaba muy lentamente y que le vendría bien alguna ayuda. Así surgió la conversación sobre Aveling; examiné su trabajo y lo encontré enteramente inservible. Sin embargo, él estaba muy empeñado, y así, la semana pasada, cuando se encontró aquí con Sam Moore, se acordó que probara con el capítulo «La jornada de trabajo», que es principalmente descriptivo y relativamente libre de pasajes teóricos difíciles, para los cuales Aveling por ahora no está en absoluto capacitado, es decir, mientras no haya estudiado y comprendido todo el libro.

Pero al mismo tiempo le dije a Sam que ponía una condición: que se te propusiera colaborar, de lo que Sam se alegró mucho, y por eso quisiera pedirte que hicieras tu elección. La cosa está actualmente como sigue:

Sam está haciendo ahora la sección 1 desde el principio; hemos repasado partes del capítulo 1, y está muy bien, aunque volveremos a revisarlo. Quiere terminarla, es decir, hasta la página 127 (2.ª edición), y los pasajes más difíciles (págs. 22-44) los haremos los dos de forma independiente y luego compararemos. – De la página 128 a la 221 (sección 2 y sección 3, capítulos 5, 6 y 7) están terminadas. El capítulo 8 queremos que lo intente Aveling. Todo lo demás queda a tu elección. No creo que quieras encargarte de la siguiente, la sección 4, Cooperación, división del trabajo, … maquinaria, etc., págs. 318-529, pues es bastante especializada, como también la sección 6: el salario. La 7, la acumulación, sería probablemente la que más te gustara. Pero decide tú misma. En cuanto a los términos técnicos para los que sea difícil encontrar el equivalente inglés en París, podrías dejar espacio; nosotros los buscaríamos aquí o en Manchester y los insertaríamos. Puesto que todas las partes de la traducción pasan por mis manos, puedo unificar fácilmente los conceptos (es decir, usar en todo el libro los mismos términos técnicos). Si aceptas nuestra propuesta, como espero, y eliges una sección, habremos cumplido al menos en parte el deseo de Mohr y vinculado tu nombre y tu trabajo a esta traducción que —como cada día me convenzo más— es una necesidad absoluta si no se quiere que al movimiento actual aquí le falte el aire por su propia vacuidad, como a un globo que tiene un agujero; y podremos además acelerar un poco la publicación.

Tussy se ha encargado de buscar todas las citas de los libros azules y de restablecer los pasajes en su versión original, para evitar una retrotraducción y los errores que ella inevitablemente conllevaría. También visitará a Kegan Paul lo antes posible, tal vez hoy (a causa de los feriados de Pascua no hemos podido hacer nada en ese sentido), y concertará para mí una entrevista con él, en la que esperemos podamos arreglar los asuntos comerciales; para entonces ya sabremos también si hay algo de cierto en la historia de Hyndman.

Si dices que sí, al menos habrá salido algo bueno de las habladurías de Bax y Joynes; pues, hablando francamente, no tengo gran confianza en los intentos actuales de Aveling.

De las fotografías de Mohr hay unas 450 pequeñas (cartes) a 24 chelines el ciento y 250 grandes (cabinets) a 50 chelines el ciento. Si quieres, te enviaré un paquete entero de ellas en cuanto tenga tiempo de prepararlo. Por el momento todavía tengo un montón de libros que empaquetar. Sam partió el miércoles, Schorlemmer se queda aquí hasta el lunes. Te manda un millón de saludos cariñosos.

El ejemplar de la 3.ª edición del primer tomo de «El Capital» en alemán lo envié directamente a Danielson por correo certificado el 5 de abril, y me agradaría que Paul lo mencionara en su próxima carta. Lopatin me había pedido que lo enviara y me dio la dirección.

Ahora tengo que escribirle a Paul. Quedo, pues, hasta la próxima, con cariñoso afecto, tu

F. Engels