en París
(Borrador)

[Londres, hacia el 26 de febrero de 1884]

Lo que le escribí acerca de Malon son simples hechos que me han sido probados y que los chismes parisinos no alteran en nada. Malon abandonó efectivamente, junto con Bakunin y otros quince, el Congreso de la Paz y fue cofundador de la Alianza secreta. El documento de marzo de 1871 lo he tenido en mis manos. Me es indiferente lo que Malon esté urdiendo ahora, una vez más, de mentiras acerca de la Internacional; difícilmente lo miraré. El que sea autodidacta no le da, a mis ojos, el derecho de falsear la historia. Si es apto para desempeñar un papel de dirigente entre los franceses, lo lamento por el proletariado francés.

En cuanto a la propagación de relaciones internacionales que usted promueve,

1. los fines son tan imprecisos que realmente no estoy en condiciones, ante perspectivas tan generales, de dedicarle tiempo;

2. casi todos los nombrados me son desconocidos (el único que conozco más de cerca, precisamente, no ha sido nombrado). Mas no se puede estar activo cuarenta años en el movimiento internacional sin tener por doquier viejos amigos y aliados con los que se está ligado política y moralmente. Así pues, respecto a ésos tendría que informarme primero sobre no pocos de los suyos y sobre la posición recíproca de ambos. Pero mal puedo hacerlo sin dejar entrever su proyecto;

3. me es absolutamente imposible meterme en una alianza de la que no sé en absoluto adónde ni a qué ulteriores ligazones me conduce. Se formaría en París una especie de comité central que decidiría sobre la admisión de nuevos miembros y sobre eventuales acciones, y podría ocurrirme encontrarme en la misma asociación con personas que tendría que combatir decididamente, o devenir responsable de una acción que desapruebo. A esta posibilidad no puedo exponerme en modo alguno.

Con todo, no se desanime por ello. Si logra llevar a cabo algo decente, a pesar de todo me alegrará. Le agradezco su confianza y quedo etc.