en París

Mi querida Laura,

Londres, 5 de febrero de 1884

Sabía que él volvería a aparecer. He recibido el «Travailleur». Me ha divertido mucho que Paul y Guesde hayan tenido «manque d’entrain». ¡152! Espero tener pronto buenas noticias de los niños; Tussy está muy preocupada por ellos; y confío en que hayas superado tu resfriado. Nim también se ha resfriado bastante, igual que tú. Yo quería que anoche se tomara un ponche de whisky caliente para dormir, pero, como puedes imaginar, se negó. Pumps está abajo, vino ayer con Elsa, que tiene un aspecto tan insignificante como siempre (y además igual de angulosa); se encontraron aquí con Tussy y Aveling, que habían llegado de paso por asuntos de trabajo. Bradlaugh y la Sra. Besant están furiosos por el nuevo «entusiasmo» por el socialismo en Londres, que amenaza con recortar sus fuentes de ingresos, y por eso han emprendido algunos ataques contra Tussy y Aveling. Bradlaugh lanza las insinuaciones más misteriosas, que Mohr predicaba el asesinato y el incendio y estaba en conexión secreta con gobiernos continentales… pero nada tangible. Me gustaría que soltara un poco más antes de montar mis baterías.

Nim y yo estamos ahora ocupados con los libros en Maitland Park. Hay muchísimos entre ellos que no tiene ningún sentido amontonar en mi casa o en la de Tussy, pues para más de la mitad realmente no habrá sitio aquí. Hay todo un montón de libros franceses buenos y valiosos que — pensábamos — estarían mejor guardados en tu casa y la de Paul que en la de cualquier otro, como por ejemplo:

Mably. Œuvres complètes.
Adam Smith en francés (edición de lujo encuadernada).
Malthus, ídem.
Guizot. Histoire de la civilisation en France.
Jenny Longuet
Todos los libros sobre la Revolución Francesa (Loustallot, «Deux amis de la liberté», etc., etc.).

Así que si los queréis, os los enviamos y pagamos el franqueo. No puedo hacer una lista completa. También si Paul quiere todavía algunas publicaciones oficiales americanas, ¡hay un montón! — yo sólo necesito unas pocas. Aquí hay también algunos otros libros tuyos (viejos dramaturgos ingleses, etc.) que se pueden enviar juntos.

Comunicadnos pronto vuestra decisión, pues el tiempo apremia, y estamos terriblemente *embarras de richesse*. Los libros rusos se los hemos prometido a Lavrov; creo que él tiene el primer derecho a ellos, pues es, fuera de Rusia, el amigo más íntimo de Danielson. Un montón de duplicados, etc., queremos enviarlos a Zúrich, en parte para el archivo del partido, en parte para una bibliothèque de rédaction. Los libros azules, principalmente a Sam Moore para que los utilice en la traducción. Y algunas cosas «populares» para la asociación obrera de aquí.

Si además tú o Paul queréis algún otro libro en especial, decídnoslo, por favor, y os enviaremos todo lo que aquí no se necesite imprescindiblemente.

Ayer recibí una carta de un tal Nonne, candidatus philologiæ, que estuvo aquí hace algún tiempo y ahora vive en París, 56 Boulevard de Port Royal. Es un hombre dirigente entre los obreros alemanes en París, que, como recordarás, hace algunos años se dejaron engatusar por las lisonjas de Malon y a quienes algunos errores estúpidos del «Citoyen» empujaron todavía más en aquella dirección. Ahora son, desde la «conferencia internacional», rabiosos anti-broussistas, pero siguen siendo muy amigos de Adh. Leclère y su Cercle international. He pedido varias veces a Paul que se ponga en contacto con los alemanes de París. No valen mucho, pero influyen sobre el partido alemán en lo que respecta a los asuntos de París. Desde la ley contra los socialistas, estas sociedades en el extranjero han vuelto a adquirir, naturalmente, una influencia que supera con mucho sus méritos, ya que son las únicas asociaciones que siguen en posesión de una organización legal. Al «Sozialdemokrat» le resultará difícil, al juzgar las disputas internas de París, ir directamente contra ellas. Por eso vale la pena discutir un poco con ellos, lo que no será difícil; y puesto que el hombre es vecino vuestro, he pensado que lo mejor sería enviarle mi tarjeta «pour introduire M. Nonne auprès de M. et Mme Lafargue». No sé si de ahí saldrá algo, pero espero que me perdonaréis el haberme tomado esta libertad.

Lástima que no haya visto mucho del citoyen Robelet; vino, fue visto y desapareció de nuevo.

¿Nos dará Paul la alegría de escribir unas palabras sobre sus misteriosas aventuras en la province?

¿Qué ha sido de la citoyenne Paule Mink? Las últimas noticias decían «qu’elle se multipliait dans le midi», y, lo que después no es demasiado sorprendente, «qu’elle développait son sujet». ¿El resultado?

Con afecto, tu
F. Engels

¿Podrías enviar, tan pronto como sea posible, otro ejemplar de la obra de Deville, «Le Capital»? Kautsky tiene que traducirla, pero se necesita la autorización de Meißner, y no puedo contar con obtenerla si no le envío el original.

¿Qué hay de la nueva edición de la «Misère de la philosophie»? Me siguen insistiendo por ello. ¿Se ha hecho algo?