en Zúrich

Londres, 5 de febr. de 84

Querido Bernstein:

De una cosa puede usted estar tranquilo: no me deseo ningún traductor mejor que precisamente usted. En el primer pliego había usted, en su empeño por reproducir el sentido correcta y exactamente, descuidado un poco la construcción sintáctica — ¡voilà tout! A ello se añade que yo deseaba que se introdujera la peculiar construcción sintáctica de Marx, a usted no acostumbrada, de ahí las numerosas modificaciones.

Si usted, una vez germanizado el sentido, relee el manuscrito en lo tocante a una construcción sintáctica legible, y recuerda al hacerlo que, donde sea posible, hay que evitar la premiosa construcción sintáctica del preceptor, que coloca siempre el verbo de la oración subordinada al final —y que nos ha sido inculcada a todos—, encontrará poca dificultad y lo arreglará todo usted mismo.

El manuscrito envíemelo mejor por secciones, cada una un todo completo, de 1, 1 1/2 o 2 pliegos de imprenta de una vez. Entonces haré yo también las anotaciones correspondientes. También me gustaría ver la revisión, impreso adquiere otro aspecto más de una cosa.

Le ruego que me envíe el artículo del viejo Social-Demokrat sobre Proudhon; lo había pasado por alto; quizá haya que ponerlo íntegramente en el prólogo. Naturalmente se lo devolveré.

En lo tocante a lo de la Marca y la Volkszeitung, enteramente de acuerdo con usted. A la muerte de Marx, Schewitsch falsificó mi telegrama a Sorge y lo imprimió como enviado a la “V.Z.” Yo protesté. Encubrió la falsificación con la mentira de que la primera palabra era ilegible —¡pero la imprimió correctamente!— y que la otra la había “considerado necesaria en interés del periódico”. Además, decía que el reclamo por mi parte era “mezquino”. Ciertamente no era “mezquino”, sino más bien de un descaro grande cómo aquellos señores explotaron la muerte de Marx como reclamo para sí mismos y para proclamar su semialianza con Most. Pero Schewitsch es el último aristócrata ruso socialista, y éstos han de “ir siempre hasta el extremo” y están acostumbrados a utilizar el mundo entero como medio para sus fines. El artículo sobre la tolerancia era sencillamente pueril. Los rusos se han zurrado entre sí con amore, y los irlandeses también.

No sé si recibe usted el “Travailleur”, etc.; yo recibo de vez en cuando algunos números y se los envío. Adjunto 2 “Sozialdemokrat” con subrayados de Marx, que quizá le interesen.

Así pues, me quedo con la libra de Schorlemmer; le ruego que la cargue a mi cuenta, que acredite a Schorlemmer por ella su suscripción anual y destine (el resto de la misma al fondo electoral) con anuncio en el “Sozialdemokrat”. Asimismo, le ruego cargue a mi cuenta mi suscripción y la de Tussy, a no ser que la de Tussy no entre en canje por “To-Day”. Le ruego luego cambie la dirección para Tussy y la envíe a

Miss Marx,
32 Great Coram st. W.C. London.

No sé en absoluto qué hacer con los fondos del monumento a Marx. ¿A cuánto ascienden en total? Si usted lo desea, puedo escribirle un artículo para el número del 14 de marzo; sólo dígame aproximadamente sobre qué, para que encuadre en su programa.

Así pues, Meißner tendrá seguramente aún ejemplares del “18 Brumario”; que no impulse la obra se debe seguramente a timidez. Dado que Marx le vendió la tirada entera, nada podemos hacer.

De los libros, Tussy se ha llevado los mejores diccionarios —francés e italiano—, pero aún quedan bastantes, y le he asegurado una pieza especialmente hermosa: el ejemplar de redacción de la “Neue Rheinische Zeitung”. A lo largo del mes saldrá el envío.

Poemas no conozco ninguno — ¿acaso el “Rey Vapor” de mi “Situación de la clase obrera”? Se está buscando aquí ahora el original inglés, pero parece tan extraviado como el serbio del Lamento de la noble esposa de Hassan Aga de Goethe, y aún más, pues este último existe todavía por escrito.

¡Qué daría Bismarck por tener a “los vieneses en Berlín”, es decir, a los anarquistas! ¡Pura caricatura de los rusos, pero manifiestamente criados por la policía! Suyo

F. E.