en París

Londres, 14 de enero de 84

Mi querida Laura:

Adjunto un cheque por £ 15, que espero satisfaga la insaciabilidad del casero. Aquí reina la misma falta de noticias de la que te quejas, y la vieja Nim y yo tenemos la casa para nosotros solos la mayor parte del tiempo, de lo cual al menos yo no me quejo, pues aún estoy bastante débil y solo progreso lentamente. Percy tiene mucho trabajo en su nueva empresa, y últimamente le ha ido muy mal: reumatismo, erisipela en la nariz y —para colmo de males— catarro estomacal. Ayer vinieron Tussy y Aveling. «Ayer» me recuerda a «To-Day»¹, que probablemente habrás recibido. Una sociedad bastante variopinta; de la mayoría habría dicho Heine: Mucho más oscura nube era la idea que llevaban en el corazón². Pero, con todo, es un comienzo, y con el tiempo ya se irán assortissant.

¿Recibes el «Sozialdemokrat»? Si no es así, házmelo saber. Un intercambio de publicaciones entre Zúrich y París sería bueno; podrías organizarlo tú, ello evitaría errores y malentendidos como los que hubo hace algún tiempo con frecuencia. ¿Acaso Kautsky quiere traducir «Capital» de Deville???; ¿se ha enviado un ejemplar a Zúrich? Si no, procura que se haga, por favor (dirección: Redaktion «Sozialdemokrat», Volksbuchhandlung, Hottingen-Zúrich, Suiza). En caso de que se realice esta traducción, habrá que enviar otro ejemplar a Meißner, para no tener luego inconvenientes. Te informaré de ello tan pronto como sea definitivo.

Adjunto 5 fotos de Mohr y 4 mías. De Mohr puedes tener cuantas quieras, grandes o pequeñas.

6°

Los ejemplos de Paul sobre el victorioso «gusto» alemán son, en su mayoría, antiquísimos. ¡22! Que los grabados alemanes para niños (Bilderbogen⁶) sean en general buenos es fácil de explicar. Desde hace más de 50 años se fabrican principalmente en Düsseldorf, Múnich, etc., y son diseñados por artistas jóvenes y a menudo dotados de talento, que hacen este trabajo para ganar algo de dinero. Recuerdo, sin embargo, que hace 40 años llegaron a Alemania grabados franceses de este tipo, muchos de Adam, el pintor de caballos y soldados, que eran muy superiores a los alemanes en garbo y naturalidad. Si esto no fue proseguido por los pintores franceses, fue porque no encontraban salida. — En cuanto a los juguetes, la superioridad alemana se explica 1. por el bajo precio: industria a domicilio con salarios de hambre (descrita hace poco muy bien por el Dr. Emanuel Sax en «La industria a domicilio en Turingia»), y 2. por el hecho de que son diseñados por campesinos; los urbanitas jamás serán capaces de diseñar nada para niños, y mucho menos los franceses, que odian a sus propios hijos. — En lo que respecta a los muebles, el propio Paul menciona la razón: la estúpida política financiera del gobierno francés. — Con las flores artificiales ocurre algo similar: división del trabajo y salarios bajos: ¿quién puede competir en baratura con el East End londinense o con Alemania? En general, el gusto burgués se vuelve tan desprovisto de gusto que incluso los alemanes pueden aspirar a satisfacerlo. Y una vez que un ramo industrial ha decaído tanto que convierte en su principio mercantil lo «barato y malo», entonces puede tenerse la certeza de que los alemanes entrarán en escena y eliminarán toda competencia mediante el hambreo de sus propios obreros. Y como esto es ahora la regla general en todos los ramos industriales, de ahí se explica también la aparición de mercancías alemanas en todas las industrias y en todos los mercados.

He enviado a Lavrov el «Standard» del pasado jueves, que contiene un informe sobre una entrevista de su corresponsal con un jefe de policía de Petersburgo, y en el que se le echa la culpa de todo a L[avrov]; todo el asunto ha sido, naturalmente, puesto en escena para el filisteo, pero de un modo tan torpe que el efecto pretendido se desprende con claridad de cada palabra. 23] Él

Jollymeier partió de aquí el pasado lunes, estaba mucho mejor, pero aún no era el de antes. Sam Moore no ha venido en absoluto, tuvo un fuerte catarro estomacal y ahora está ocupado en el tribunal de la cancillería en Mánchester y Liverpool. Para ser un principiante, se desenvuelve realmente muy bien en asuntos jurídicos.

Esta mañana recibí carta de Meyer², que me informa de que no estará aquí antes de marzo y que me pide nada menos que ¡todos los materiales que poseo sobre la historia del socialismo alemán hasta 1852! Ésos los necesito yo mismo, naturalmente, para la biografía de Mohr y, por supuesto, se lo denegaré.

Nim te envía a ti y a Paul los más cordiales saludos, y yo, para emplear la sacrosanta y filistea frase inglesa, «le sumo los míos»³.

Con sincero afecto

Tuyo
F. E.

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