en Zúrich

Londres, 13 de nov. de 83

Querido Bernstein:

Lo adjunto para V. Sassulitsch.

En lo tocante a Quarck, me ha quitado usted un peso de encima. Le he escrito que usted se había presentado primero y que traduciría la «Misère, etc.» [?1!10”!]. Con esto queda despachado el hombre. Su folleto es «Quarck». Marx me retorcería el cuello por la noche si yo consintiera que lo tradujese ese bocazas adorador de los Hohenzollern y socialista de Estado conservador.

Ahora tenemos que hacer también algo como es debido. Nada de trabajo de fábrica, la cosa no es tan fácil. Cuando esté más adelantado, podría usted enviarme el manuscrito del primer pliego, poco más o menos; eso nos daría ocasión de ponernos de acuerdo sobre todo el modus operandi.

El folleto de Plejánov [!!] no me lo han enviado; sólo el «Manifiesto» y «Trabajo asalariado y capital». Por ellos me entero de que apareció una edición alemana de esto [!!]; ¿por qué no se ha dignado nadie enviar un ejemplar a mí y a los herederos de Marx?

De la nueva edición del «Manifiesto» (alemana) tampoco he recibido nunca un ejemplar. Lo mismo de la 3.ª ed. de «Desarrollo» [22]]. Y sobre lo que ha sido de «La Marca» [0)], especialmente arreglada para tirada aparte, jamás he oído palabra. Ciertamente, cosas así sólo le pasan a uno con alemanes «campechanos».

De retratos míos no existe más que el que usted tiene; no creo que el hombre (de Brighton) hiciera tiradas en masa baratas, pero lo intentaré. Como ve, no guardo rencor a su Expedición, pero la muy nombrada podría también mostrarse algo menos susceptible ante una broma mala, toda vez que en cada número se permite media columna de ellas.

«Trabajo asalariado y capital» – artículo de «Der Sozialdemokrat».

¡Cuidado con el «droit à la paresse» [!1!]! Incluso a los franceses les resultó a ratos demasiado fuerte, y Malon y Br[ousse] lo han explotado mucho contra L[afargue]. Procure usted no dar en este momento un pretexto barato a los llorones [!#2!]; también el amigo Bebel es, a este respecto, todavía un tanto germano. A propósito, me viene a la cabeza el poema del «culo». Cuando el autor haya cometido todas las hazañas que enumera, podrá también cantarlas. Por lo demás, yo hablo de partes sexuales, y mal puedo meterme en discusiones con gentes que cuentan entre ellas su trasero.

Para el amigo Lavrov tiene que haber sido ciertamente muy duro firmar que él y sus rusos han roto ahora «definitivamente con sus tradiciones anarquistas» [43!]. No es que él diera gran cosa por ellas, pero era algo peculiar «ruso». Por lo demás, es un viejo muy bueno, aunque siempre hace de gallina que empolla huevos de pato confiando en su «juventud rusa», y ve con espanto cómo los patitos se van al agua horrible. Esto le ha pasado ya por enésima vez.

La llegada de Kautsky me alegrará mucho; espero estar entonces de nuevo en forma.

Suyo
F. E.