en París

Londres, 15 de oct. de 1883

Mi querida Laura:

Mi última carta fue muy brusca. Pero no podía permanecer mucho tiempo sentado ante el escritorio y tuve que —como comprenderás— escribir primero a Deville. Así que sólo pude decirte unas pocas palabras, y ésas tienen que haberte parecido realmente muy poco amables. Perdóname.

Me he decidido, pues, d’en finir avec cette sacrée maladie chronique¹. Desde el miércoles² por la tarde me he quedado en cama, para evitar todo reproche de que la causa constante de todas mis recaídas sea la falta de reposo y la tentación de moverme. Hoy me encuentro espléndidamente y tengo ganas de bailar. Pero ése es precisamente el momento en que el reposo absoluto es más necesario, y por ello no pienso moverme de la cama hasta que la cama me perjudique más que me beneficie. Si no ocurre nada imprevisto, creo estar en pleine guérison³ antes del fin de semana. Con esto confío en que quedarás satisfecha, en lo que a mi salud se refiere.

Entiendo muy bien lo que Jollymeier quería decir con su carta a ti.[101] Gumpert le había hecho un indicio —aunque terriblemente exagerado en mi caso—, pero G[umpert] no podía entrometerse en mi tratamiento por otro médico. No obstante, creo que Jollymeier habría podido encontrar otro camino para disipar los escrúpulos de G[umpert] acerca de la etiqueta médica, en vez de asustarte. De todos modos, he aprovechado tu carta para espabilar un poco a mis médicos, y con éxito. Les he hecho mover las piernas⁴, y ahora está de moda un tratamiento enérgico.

Pero basta de esto. Sólo lamento profundamente haber reaccionado de manera tan poco amable a tu carta y a tu querida participación, que te la dictó. Esto me ha tenido oprimido todo el tiempo, y no obstante no quería escribirte hasta poder informarte de una mejoría decidida y de buenas perspectivas de una próxima y completa curación.

Fortin ha escrito que quiere un prólogo⁵ y plantea unas veinte preguntas. Su respuesta cabal llevaría todo un año. Tussy estaba aquí cuando llegó su carta; la leí en voz alta, y me habría gustado que hubieras podido oír cómo nos reímos de la interminable serie de preguntas, cada una de las cuales habría requerido un tomo entero para ser contestada con exactitud. Le pediré que me envíe el manuscrito⁶ y dejar el resto para tiempos mejores.

Hoy he leído pliegos de pruebas⁷ hasta la página 600.

Tussy ha prometido buscar los informes americanos para Paul.⁸

Ya es hora del correo y también del almuerzo. Pero antes de cerrar, aún lo siguiente: Deville escribe que no tiene tiempo para reelaborar los 3 capítulos por mí señalados⁹. Te ruego, a ti y a Paul, que hagáis todo lo posible por moverlo a revisarlos lo más a fondo que se pueda. Tal como están, sólo son comprensibles para quienes conocen el original. Dice que el editor no le deja tiempo para ello. ¡Pero no va a imprimirse todo a la vez! Catorce días bastarían, y supondría una grandiosa mejora.

Afectuosos saludos a los prisioneros, que pronto serán libres.¹⁰

Un beso de Nim y mío.

Con afecto, tuyo

F. Engels