en Hoboken

Londres, 29 de junio de 1883

Querido Sorge:

Mi velada de trabajo se me ha echado a perder por una visita, y eso me deja algún tiempo libre para escribirte.

La crítica de H. George que M[arx] te ha enviado es, en lo objetivo, una obra maestra tal y, en lo estilístico, tan de una sola pieza, que sería una lástima debilitarla entremezclándola con las glosas marginales deshilvanadas, escritas en inglés, del ejemplar de M[arx]. Estas quedan siempre para un eventual uso posterior. Toda la carta dirigida a ti está escrita, como M[arx] solía hacerlo casi siempre en tales ocasiones, con vistas a una posterior publicación literal. De modo que no cometes indiscreción alguna si la haces imprimir. Si ha de hacerse en inglés, te la traduciré, pues la traducción del «Manifiesto»¹ muestra otra vez que no parece haber allí nadie capaz de traducir, por lo menos, nuestro alemán a un inglés literario y gramaticalmente correcto. Para eso se requiere ejercicio de escritor en ambas lenguas, y no solo ejercicio en la prensa diaria. Traducir el «Manifiesto» es endiabladamente difícil; las traducciones rusas son, con mucho, las mejores que he visto.

La 3.ª edición del «Capital» me está dando un trabajo de mil demonios. Tenemos un ejemplar en el que M[arx] ha señalado las modificaciones y añadiduras que hay que hacer con arreglo a la edición francesa, pero todo el trabajo de detalle está aún por hacer. He terminado ya hasta la «Acumulación», pero aquí se trata de una refundición casi total de toda la parte teórica. Y encima, la responsabilidad. Pues la traducción francesa es en parte una trivialización del alemán, y M[arx] jamás habría escrito así en alemán. Y, mientras tanto, el librero apremia.

Hasta que no termine con esto, no puedo ni pensar en pasar al 2.º tomo. Del comienzo existen por lo menos 4 elaboraciones: tan a menudo

¹ «Manifest der Kommunistischen Partei».

recomenzó M[arx], viéndose siempre interrumpido en la redacción definitiva por la enfermedad. Cómo concordarán la disposición y el final de la última, que data de 1878, con la primera, que procede de antes de 1870, es cosa que aún no puedo decir.

De la época anterior a 1848 se ha salvado casi todo. No solo los manuscritos que elaboramos entonces él y yo, casi completos (en lo que no los royeron los ratones), sino también la correspondencia. Naturalmente, todo lo posterior a 1849 está también completo; a partir de 1862, incluso hasta cierto punto ordenado. Hay también un material escrito muy voluminoso sobre la Internacional; creo que suficiente para una historia de conjunto de la misma, aunque aún no he podido examinarlo de cerca.

Trabajos matemáticos hay también 3 o 4 cuadernos; en una ocasión mostré a tu Adolph un ejemplar de la nueva fundamentación del cálculo diferencial de M[arx].

De no haber sido por la ingente masa de material americano y ruso (solo de estadística rusa, más de 2 metros cúbicos de libros), el 2.º tomo estaría impreso hace mucho. Estos estudios de detalle lo retuvieron durante años. Como siempre, todo debía estar completo hasta el día de hoy, y ahora todo eso ha quedado en nada, excepto sus extractos, en los que, según su costumbre, es de esperar que haya muchas glosas críticas utilizables para las notas del 2.º tomo.

Los retratos están aquí; en cuanto encuentre tiempo para la Narsiekeh, te los envío. Pero ¿cómo? La bookpost no admite un embalaje sólido, la Paketpost no existe aún, y un paquetito así por agencia de paquetes costará un dineral. Quizá puedas indicarme cuál es la mejor manera de hacerlo.

De la 3.ª ed. llevo ya leídos 5 pliegos de últimas pruebas; el hombre promete entregar 3 pliegos por semana.

Tuyo,
F. Engels

Responder ahora a las larguísimas cartas del bueno de Hepner me es absolutamente imposible por falta de tiempo. Sus informes me resultan siempre interesantes, aunque aderezados con mucho chismorreo personal y redactados con la superioridad del que acaba de desembarcar. Has de disculparme, pues, por el momento ante él.

Schewitsch me ha respondido «dignamente», lamentando mi «mezquindad». La dignidad le sienta bien. No recibirá respuesta.

Tampoco Most, quien, por supuesto, tiene que confirmar todo lo que yo he afirmado y justamente por eso se enfurece tanto. Creo que encontrará adeptos en ese país de sectas que es América y durante un tiempo provocará confusión. Pero eso es justamente el carácter del movimiento americano: que todos los errores tienen que ser experimentados en la práctica. Si detrás de la energía y la vitalidad americana hubiera claridad teórica europea, la cosa quedaría despachada entre vosotros en 0 años. Pero eso, históricamente, es de momento imposible.