en Ventnor  

Londres, 23 de noviembre de 1882  

Querido Mohr,  

Adjunta la carta de Lafargue, que me devolverás, pues no la he recibido hasta esta mañana. ¡Así que probablemente tendrá que ir a parar al calabozo dentro de unos días! Son unos necios incurables. Si Guesde y Lafargue están en Montluçon, el periódico queda bastante fastidiado. El gobierno no se atreve a procesarlos en París, pero puede permitirse el lujo de irlos eliminando uno tras otro en provincias, en toda tranquilidad. Hasta que el periódico estuviera firmemente asentado, debieron evitar todo pretexto, en lugar de esas estupideces bakuninistas.  

Había pedido a Lafargue informes sobre la fuerza relativa de los dos partidos, así como sobre el asunto Maret-Godard. Ya ves su respuesta. Es evidente que fueron precisamente las cámaras sindicales en obsequio de las cuales Malon y Cía. sacrificaron el programa y toda la historia del movimiento desde el Congreso de Marsella. De modo que su fuerza aparente es su verdadera debilidad. Cuando se rebaja el programa al nivel de las más triviales trade unions, resulta fácil, por cierto, tener «un gran público».  

La electricidad me ha proporcionado un pequeño triunfo. Acaso recuerdes mi exposición acerca del punto de controversia entre Descartes y Leibniz sobre mv y mv² como medida del movimiento, exposición que venía a decir que mv es la medida del movimiento mecánico en la transmisión de movimiento mecánico como tal, mientras que mv² es su medida en el cambio de forma del movimiento, es decir, la medida según la cual éste se transforma en calor, electricidad, etc.  

Ahora bien, en electricidad, mientras los físicos de laboratorio llevaron la voz cantante, se consideró como medida de la fuerza electromotriz – la cual era tenida por representante de la energía eléctrica – el voltio (E), producto de la intensidad de corriente (amperio, C) y la resistencia (ohmio, R).  

E = C × R.  

Y esto es correcto mientras la energía eléctrica, durante su transmisión, no se transforme en otra forma de movimiento. Pero ahora Siemens, en su discurso presidencial ante la última British Association, ha propuesto además una nueva unidad, el vatio (digamos W), que debe expresar la energía real de la corriente eléctrica (esto es, frente a otras formas de movimiento, vulgo energía), y cuyo valor es voltio × amperio, W = E × C.  

Pero W = E × C = C × R × C = C²R.  

En la electricidad, la resistencia representa lo mismo que la masa en el movimiento mecánico. Se pone de manifiesto, pues, que tanto en el movimiento eléctrico como en el mecánico, la forma de manifestación cuantitativamente mensurable de este movimiento – aquí la velocidad, allí la intensidad de corriente – actúa, en la transmisión simple sin cambio de forma, como factor simple, en primera potencia; en cambio, en la transmisión con cambio de forma, actúa como factor al cuadrado.  

Se trata, pues, de una ley natural general del movimiento, que yo he sido el primero en formular. Pero ahora también hay que acabar de prisa con la Dialéctica de la Naturaleza.  

En tu casa todos bien, pero la cerveza es mala en todas partes; sólo la alemana del West End es buena.  

Tuyo,  
F. E.