en Viena  
Londres, 15 de nov. de 1882  

Estimado señor Kautsky:

Hoy a mediodía, a las 3, recibí su telegrama y respondí acto seguido telegráficamente: «Imposible». Como no tenía a mano su dirección particular y tenía que suponer que, tratándose de «respuesta pagada», la oficina de expedición sabría a dónde enviar la respuesta, telegrafié sencillamente a «Kautsky, Viena». En este momento, a las 9.30 de la noche, recibo un volante interior. Es imposible encontrar la carta con su dirección particular; lo único que puedo hacer es escribirle de inmediato, para no perder el correo de la mañana.

Si no quiero volver a dispersarme por completo, como hice durante años, tengo que poner los límites más estrictos a mi actividad periodística —limitarme al *Sozialdemokrat*, y aun en éste escribir sólo cuando se presente una necesidad práctica o cuando, como últimamente frente a las tonterías de Mehring, haya que demostrar que entre el *Sozialdemokrat* y nosotros aquí no existe ninguna oposición. La correspondencia del partido con los más diversos países, que me ha correspondido de modo exclusivo a causa de la enfermedad y la ausencia de Marx, ya me agobia bastante de por sí. Por eso, si quiero terminar aún en mis viejos días mis trabajos de mayor envergadura, me es sencillamente imposible colaborar en su revista, a la que por lo demás deseo toda suerte de éxitos.

El artículo sobre Darwin, en particular, es de momento una imposibilidad. Escribí a Bernstein que lo tendría en cuanto, en el curso de mis trabajos, llegara a este tema; esto puede tardar aún meses, y no sin culpa suya, pues él me ha alentado a emprender trabajos de un ámbito completamente distinto, que yo también considero más necesarios. Así pues, mientras no me haya abierto paso en ellos y no haya retornado a las ciencias naturales y progresado en ellas hasta la zoología, no puede ni hablarse de ello. Lugares comunes sobre Darwin sacados de la manga no podrían servirle ni a usted ni a mí. Dado lo avanzado de la hora, ya sólo me queda agradecerle las diversas e interesantes comunicaciones sobre la situación ahí, y por último hacerle llegar mi más cordial enhorabuena por su compromiso.

Sinceramente suyo,  
F. E.