en Vevey

Londres, 20 de septiembre de 1882

Mi querida Laura:

Espero que Mohr haya recibido mi breve mensaje del 18. Hoy debo, aunque con dificultades, cumplir mi promesa para contigo. He trabajado todo el día hasta las seis, luego comido; ahora son justo las nueve y, por consiguiente, estoy todavía algo perezoso de la comida, y además Percy está en la habitación, pero afortunadamente se ha sumergido en el “Joseph Andrews”.

¿Que si conozco Vevey? Pues estuve allí acuartelado unos catorce días en septiembre de 1849 y conozco toda la orilla suiza del lago, desde Villeneuve hasta Ginebra, el Dent du Midi, el Mont Blanc y todo lo demás. Si no me equivoco, nosotros los oficiales estábamos acuartelados en vuestro hotel del muelle. En la plaza bajo los árboles, hacia el lago, solía Willich ejercitar sus dos caballos.

Sólo lamento que no podáis seguir ni en parte la ruta que os había escogido; el Oberland bernés supera en muchos aspectos completamente al lago de Ginebra. Pero si Mohr quiere emprender un viaje a Inglaterra en octubre, entonces será hora de que vosotros abandonéis pronto los Alpes. Espero que el intento de venir aquí no suponga para él ningún riesgo. De lo contrario sería una insensatez. Pero los médicos deben decidir al respecto, también sobre su lugar de residencia invernal. Sólo que, si quiere venir, no debería posponerlo demasiado. Aquí hemos tenido tiempo hermoso, pero bastante frío, sobre todo por la noche y por la mañana; ayer lluvia todo el día, hoy está seco, pero mayormente gris. Por lo demás, las estadísticas barométricas de Mohr coinciden exactamente con nuestras experiencias durante la estancia en Yarmouth, sólo que nosotros tuvimos un día muy lluvioso con la presión barométrica más alta y Tussy estuvo suplicando todo el tiempo ¡que esa estúpida cosa volviera a bajar!

En cuanto al vino cuya espuma forma una estrella, esta propiedad la posee exclusivamente el Cortaillod —los otros vinos de Neuchâtel no la tienen, que yo sepa, y tampoco son tan buenos.

Me pregunto quién habrá lanzado ese estúpido rumor sobre Bebel. La “Kölnische Zeitung” hasta el viernes de la semana pasada (cuando lo relataron los periódicos de París) no sabe nada o al menos nada menciona al respecto. Parece como si fuera una patraña periodística inventada por Mehring y elaborada por Hirsch en París. Puedo estar sobre una pista falsa, pero no me sorprendería en absoluto que así fuera. ¿Quién si no habría podido publicar tan rápidamente en “Bataille” y “Citoyen” una necrología en la que (al menos en “Bataille”) se citaba un viejo discurso de Bebel, según el cual él sería exclusivamente partidario de medios legales? Nos llevamos un susto terrible. El viernes por la tarde vinieron dos miembros de la asociación obrera, Tottenham st., y preguntaron si era verdad. Fue lo primero que supe al respecto. Tussy recibió esa misma tarde la “Bataille” con el artículo antes mencionado; el silencio de la “Justice” podía explicarse por la ausencia de Longuet. Buscar periódicos alemanes en los cafés fue inútil; los números que pudieran contener algo al respecto ya no estarían sobre las mesas el sábado. Finalmente, el sábado por la noche Tussy (no yo) recibió su “Sozialdemokrat”, y éste no mencionaba nada, sino que anunciaba que Bebel estaba de nuevo en condiciones de salir. La pérdida de Bebel habría sido irreemplazable. ¿Dónde encontrar en Alemania o en cualquier otra parte una cabeza así? ¿Dónde tanta claridad teórica, tal tacto hábil, una decisión tan serena entre la generación más joven? Pero todo eso no es cierto, y no puedo ni describir el alivio que sentí cuando se disiparon todas las dudas.

También me alegra mucho que Jenny haya superado su crisis y que el resultado sea el cumplimiento de un deseo largamente acariciado por muchos. Creo que lo ha pasado muy mal. Seguro que Dourlen se ha encargado de que haya alguien que la cuide, la gente del 41, Maitland Park no tiene duda al respecto, y en este caso la ausencia del “Creador” podría ser directamente una ventaja.

La pequeña Pumphia tiene la varicela y está muy inquieta y finalmente se ha echado a llorar. Todo el asunto habrá pasado en unos días y no la afectaría tanto si no se le hubieran formado dos pústulas en la lengua, que junto con los dos dientecitos que están saliendo le causan bastante dolor en la boca. Por lo demás, todo está en orden.

Saludos cordiales de todos para ti y Mohr,

así como de tu sincero

F. Engels

Bernstein escribe que “El vicario de Bray” ha causado gran sensación.

¡Tussy ha escrito tres veces a Jenny desde su regreso hasta el pasado domingo!