en Lausana

10, Columbia Terrace
Great Yarmouth
26 de agosto de 1882
Querido Mohr:

Esta mañana ha llegado tu carta y la de Laura desde Lausana, y aprovecho la calma que en este momento reina en el cuarto para escribirte. Esta vez no has sido tú quien ha provocado el mal tiempo, sino el «New York Herald» con su depresión anunciada. Si Tussy podía atribuir la anterior temporada de lluvias aquí a tu excesiva proximidad en París, ahora tenemos que constatar que el más reciente giro hacia lo húmedo coincide exactamente con tu alejamiento de nuestra cercanía, y que el miércoles por la noche tuvimos aquí exactamente la misma catarata de agua que vosotros en Lausana. También esta mañana siguen los chaparrones uno tras otro, y el pronóstico de «finer later on» se hace esperar.

Que se lleve el diablo a Longuet con su falta de tacto. Pero ¿era realmente necesario, con ese frío nordeste, entretener a Roy precisamente en el jardín?

La campaña egipcia empieza bien. La «Kölnische Zeitung» afirma rotundamente que en dos horas y media los fuertes de Alejandría fueron reducidos al silencio, y que las cinco horas restantes los ingleses las emplearon únicamente en seguir bombardeando la ciudad con el fin de destruirla. — La rápida ocupación del canal se ejecutó bien, pero en cuanto vi que Wolseley, al embarcarse, hacía pregonar ostentosamente el bombardeo de Abukir como objetivo, la cosa me quedó clara y pude exponerle a Schorlemmer el plan entero de la campaña, tal como ahora se está llevando a cabo. Desde entonces, por viejos números de la «Kölnische Zeitung», he visto que el plan de marchar sobre El Cairo por Ismailía era ya del dominio público en Londres desde hace diez o doce días. ¡Así se guardó el secreto! El plan mismo es el más racional que podía concebirse en las circunstancias. Sin embargo, la ejecución no irá tan deprisa. Los ingleses, tan listos, han enviado cañones de campaña, pero ni caballos ni mulas de tiro. Las mulas se están comprando ahora en el sur de Europa y en África. Globos cautivos, indispensables para el reconocimiento en un país llano y sin árboles, fueron rechazados, pero ahora se envían a última hora. Se hicieron reconocimientos forzados contra la posición atrincherada de los egipcios frente a Alejandría — sin sentido, porque nadie es tan necio como para desplegar su fuerza ante una posición atrincherada. El heroísmo de Schafuir es ridículo: ¡cinco horas de combate y dos heridos ingleses! Wolseley, que ya cuenta con 30 000 hombres, pide ahora su 3.ª división, pero ésta se halla aún en fase de movilización. Y cuando llegue, tras la ocupación de Alejandría y El Cairo apenas le quedarán fuerzas suficientes para limpiar el delta y ocupar las ciudades de la costa. Si Arabi es lo bastante listo para esquivar todo golpe decisivo y retirarse al Egipto Medio o Alto, la cosa puede hacerse larguísima. Aparte de que, si el Nilo crece un poco antes, la ruptura de los diques puede anegarlo todo para los ingleses. Con todo, es más que probable que el asunto llegue a su conclusión no por la acción militar, sino por trapicheos diplomáticos entre bastidores.

Una bonita historieta: para qué sirve el «red tape» lo ha puesto de manifiesto C. W. Siemens, como presidente de la British Association. Hace varios años, el sistema métrico fue legalizado en Inglaterra junto al antiguo. Se mandaron traer de París copias auténticas del metro y del kilogramo patrón. Pero si alguien quiere obtener de la autoridad competente una copia auténtica y contrastada de estas unidades, la autoridad declara: la correspondiente ley parlamentaria no la ha facultado ni obligado a hacerlo. En cambio, si vendes según metros y kilogramos no autorizados por dicha autoridad, eso es fraudulento y delictivo. Esta pequeña y sagaz omisión anula, por tanto, toda la ley, y sanseacabó: todo sigue como antes. Por lo demás, Siemens afirma que el aferrarse a las viejas medidas perjudica enormemente a la industria inglesa desde la introducción general del sistema métrico en el Continente; multitud de máquinas, etc., resultan ahora inexportables porque están cortadas a la medida de unidades distintas del metro y el kilogramo.

Espero que tu tos remita de nuevo y que al fin tengas también mejor tiempo. Cuando viajes, ten cuidado con el barco de vapor. Por las noches, en el agua, hace a menudo frío y hay niebla. Hasta la próxima primavera tendrás que andar con cuidado; luego, eliminada definitivamente la bronquitis y un poco de gimnasia pulmonar en la alta montaña, y entonces habremos pasado el peor trago.

En el cantón de Vaud hay un vino excelente, Yvorne, que, especialmente cuando es viejo, resulta muy recomendable. Luego se bebe tinto de Neuchâtel, Cortaillod, que tiene un poco de espuma; la espuma forma una estrella en el centro del vaso; también muy bueno. Finalmente, Veltliner (Valtellina), el mejor vino de Suiza. Además, en mis tiempos, el petit Bourgogne, el Mâcon y el Beaujolais eran muy buenos y no caros. Bebe con mucho ánimo de todas estas clases, y si el ir de un lado a otro acaba por aburrirte, piensa que es la única manera de devolverte el viejo brío; quizá aún tenga que reposar un poco, pero ya llegará el día en que lo necesitemos de veras. Saluda a Becker y a Wróblewski de mi parte, si los ves.

Saludos cariñosos de toda la compañía para ti y para Laura, que recibirá mi próxima carta.

Tuyo
F. E.