en Great Yarmouth

Hôtel du Nord, Lausanne  
24 de agosto de 82

Dear [Fred],

Ayer, de Dijon a Lausanne (?), lluvia y frío relativo. Bajo la lluvia, llegada a Lausanne a las 9 de la noche. Mi primera pregunta al camarero: ¿Desde cuándo llueve aquí? Respuesta: Sólo desde hace 2 días tiempo de lluvia (es decir, desde el día de mi partida de París). C’est drôle!?

Hoy veremos Vevey, Montreux, etc., para buscar asiento. Entretanto, escríbeme a Lausanne, poste restante. Me agrada recibir todavía a tiempo alguna munición adicional?, para estar siempre disponible en cualquier caso y para cualquier lado. Dirección: Dr. Charles Marx, no Karl Marx.

Longuet se mantuvo igual hasta el día de mi partida. A saber, el traductor de *El Capital*, el pobre diablo de Roy, había tenido siempre, durante mis dos anteriores estancias en Argenteuil, la promesa de Longuet de una cita conmigo; cada vez, Longuet no encontraba el tiempo oportuno. Y esta vez, cuando Longuet volvió a desvariar acerca de una cita para Roy, le dejé manos libres para ello durante las últimas 4 semanas. ¡Eh bien! Sólo el día de mi partida – cuando yo tenía que hacer la maleta, hacer la visita de despedida al Dr. Dourlen, acordar aún muchas cosas con Jennychen, etc. – Longuet viaja, sin mi conocimiento, a París, recoge a Roy, lo trae al desayuno (a la 1) a Argenteuil. Soplaba un frío viento del nordeste, y mi obligada conversación con el pobre Roy en el jardín me acarreó un resfriado. Thanks to Longuet!

A propósito. Un corresponsal teutón, que desde París abastece a una masa de periódicos burgueses teutones, me escribió con altísima deferencia; su honestidad considerando necesario hacerme saber que no es socialdemócrata, y mucho menos corresponsal de periódicos de ese color; pero en todos los círculos de la “sociedad” alemana se estaría ansioso por obtener noticias oficiales sobre mi estado de salud; por eso pide entrevistarme en Argenteuil, etc. Of course, I did not reply to that softsawder penman.

Saludos a todos.  
El Moro

A Old Becker y a Wröblewski los visitaré en Ginebra, tan pronto como remita la tos.