en Londres

[Argenteuil] Jueves, 10 de agosto de 82

Dear Fred,

El próximo martes sabré por el Dr. Feugier si debo retirarme definitivamente de Enghien o seguir practicando aún unos días.

Por desgracia me veo obligado, en caso de que me marche de aquí (con Laura) a Suiza (me han recomendado Vevey o algún lugar por el estilo), a necesitar antes alguna subvención monetaria. Pues he descubierto por casualidad que Jenny ha sido duramente apremiada por el landlord (y aquí no se bromea) por el plazo, y hoy me ha costado bastante trabajo conseguir que aceptara el dinero y arreglar el asunto.

Además espero (la única resistencia por parte de Longuet, a quien le trae totalmente sin cuidado si eso supone un alivio para Jennychen y un beneficio para Johnny) que Johnny vaya a Londres con Tussy, a quien entonces daré algún dinero, a Tussy, para que lleve al chico durante 2 semanas a la costa en Inglaterra. El principal pretexto del señor Longuet para no dejarnos a Johnny por medio año era que una visita al mar en Normandía era necesaria para la salud de Johnny, a donde Longuet lo acompañaría en consecuencia a Caen, a casa de la vieja Madame Longuet.

En efecto, Johnny se está asilvestrando aquí, ha olvidado lo poco que había empezado a aprender de lectura y escritura en Francia, etc.; por aburrimiento (es decir, por falta de ocupación) se ha vuelto desobediente y le da a Jennychen más trabajo que los 3 pequeños. El señor Longuet no hace «nada» por el niño, pero su «amor» consiste en no dejar que se aleje de él, debido a los escasos momentos en que se deja ver, ya que en Argenteuil está casi siempre en la cama por la mañana y a las 5 de la tarde vuelve a París.

Con lo que le espera a Jennychen, le será absolutamente imposible dominar al chico Johnny. Tussy is an excellent disciplinarian y lo pondrá en orden. A Longuet se le priva así al menos del «pretexto» de que el chico no puede ir a Inglaterra (donde Tussy lo mandaría también a la escuela) porque necesite «ir al mar»; irá «al mar», pero en Inglaterra.

Aparte de los gastos mencionados, después de pagar al doctor y de diversas compras necesarias, no me quedará mucho para el viaje de aquí a Suiza. Me es muy enojoso este aprieto, pero necesario si no vuelvo directamente a Londres.

Salut.

Mohr

Lo que dicen los periódicos franceses, i. e. parisinos, primero en el «Temps» !?!, que Liebknecht viaja a París para «anudar relaciones con los obreros alemanes y hacer una visita al socialista Karl Marx, que ahora, de vuelta de Argel, reside en Argenteuil» —digo que esa nota, en esa forma, olía a «policial» y era demasiado carente de tacto incluso para Liebknecht. Si llega a encontrarse conmigo aquí, le diré claramente lo que pienso de su «falta de tacto» (todo ello proviene de su afán de darse importancia).