en Zúrich

Londres, 21 de abril de 1882

Estimado señor Bernstein:

Le envío un recorte de la «Kölner Zeitung» sobre el «barón Hirsch». 371 Es significativo que periódicos burgueses consideren necesario estigmatizar a semejante estafador. El artículo entero merece ser reproducido, si hay espacio; resultaría un brillante folletín, sobre todo por proceder de la «Kölnischen Zeitung». Si no lo reproduce usted íntegramente, le ruego me lo devuelva después de usarlo. También le ruego que, cuando tenga ocasión, me devuelva el manuscrito del «Prólogo» 5.

A modo de aclaración: Mahmud Nedim Pachá es, al igual que Mahmud Damat Pachá (¡cuñado del sultán!), agente principal ruso a sueldo en Constantinopla. Toda vez que el ruso Poliakov, que también quería las concesiones ferroviarias turcas, no había podido obtenerlas (pues los rusos no podían al mismo tiempo desencadenar la guerra contra Turquía y engatusar a los turcos), a los rusos les interesaba sobremanera, naturalmente, procurar al austriaco Hirsch, el único competidor, y que además era protegido por Austria, unas condiciones tales que hicieran odioso a Hirsch y, con él, a Austria en Turquía, y que, con todo, los turcos no obtuvieran una red ferroviaria coherente. Todo debilitamiento financiero de Turquía era de todos modos una ventaja para Rusia — relativamente hablando. Así pues, Nedim hace su negocio; Hirsch le paga para que Nedim le venda Turquía, y Rusia le paga además por el simple hecho de vender a Turquía. La diplomacia rusa hace negocios a lo grande, no con la mezquina envidia de competencia del pequeño comerciante, y por ello puede, cuando no hay otro remedio, conceder incluso a un adversario como Austria una ventaja aparente o momentánea, y sacar partido de ella para sí misma.

Un cordial saludo para usted y para Kautsky. Suyo,
F. E.

Marx a Jenny Longuet

en Argenteuil

[Argel,] 28 de abril de 1882

Queridísima hija:

Solo dos líneas: Creo que sólo la estancia junto al mar puede ayudar al pobre Harry. No deberías —si es posible— perder tiempo en enviarlo a él y a sus hermanos¹ a Normandía. En cualquier caso, es infantil suponer que regresaría a Inglaterra sin antes visitarte a ti y a mis nietos, sea en Normandía, en París o en cualquier otra parte.

En cuanto a mi salud, hace buenos progresos; de lo contrario, el doctor Stephann no me permitiría abandonar «África». Calculo que unas dos semanas bastarán para el período de «transición» en la Riviera.

Mis mejores deseos, queridísima hija,
Old Nick

Del inglés.

¹ Jean, Edgar y Marcel Longuet.