en Londres

[Argel] Martes, 18 de abril de 1882

Dear Fred,

Recibí ayer tu carta, así como la de Tussy, junto con el envío «imperial».

En mi última carta a Laurita anuncié la aparición de los «2 días más hermosos»; pero antes de haber concluido la carta, se presentó el siroco (los partes meteorológicos oficiales, al igual que otros impresos franceses, lo escriben unas veces con una c y otras con dos), y su estrépito me sirvió de obertura de los profetizados «mouvements atmosphériques intenses». Confesé a Laura que estaba cansado de esta cosa, en verdad un «cansado de África», decidido a volver la espalda a Argel tan pronto como el doctor Stephann ya no «me quisiera».

Del 14 de abril (por la tarde) al 17 de abril, rachas de viento, tormenta, aguacero, ardores del sol, cambio continuo (casi de hora en hora) entre frío y calor. Esta mañana, temprano, hermosísimo; pero ahora mismo, a las 10 a.m., el viento vuelve a silbar su más fastidiosa melodía. – La oficina meteorológica, en el informe de ayer – mejor dicho, pronóstico – asegura para el 3-4 de mayo «intense mouvement atmosphérique», especialmente para el 7-8 de mayo (más adelante no se adentra pro nunc); además, para la primera semana de mayo, los llamados «seismiques mouvements» prometidos (se dice que estos «seissmiques» tienen una relación periódica con misteriosos terremotos).

El 16 (domingo) vino el doctor Stephann; examen del pecho, y declaró: de la «pleuresía» ni rastro (en lo que toca a la «recaída»); en cambio (también en el lado izquierdo) está más descontento con el estado bronquial que en el último examen. Mientras tanto, percutía con gran energía (¡tuve que alabar su energía durante las horas de la tarde del domingo (16 de abril) y la noche, hasta la madrugada del lunes (17 de abril), maldito tiempo!). – El doctor Stephann, por lo demás, compartía plenamente mi opinión de que lo bronquítico es inseparable de este tiempo; en estas circunstancias una estancia más prolongada aquí resultaría desfavorable. Creía poder darme de alta con una consulta por escrito a finales de abril, si no ocurría nada imprevisto, p. ej., un giro brillante del tiempo aquí o, por otra parte, lo que no es probable, un empeoramiento de mi estado. Así, pues, yo, por lo demás, el 2 de mayo, con el mismo «Said» y el mismo comandante Mace (tipo muy simpático) que me trajeron a Argel, me trasladarían de vuelta a Marsella, desde donde habría de probar fortuna en Cannes, Niza o Mentone. Por consiguiente, no debéis enviarme desde Londres ni cartas ni material periodístico, salvo si lo hacéis justo después de recibir estas líneas. Entretanto, si cambiaran las resoluciones, os escribiré desde aquí inmediatamente.

Temo que el «iron» llegue a Argel cuando no solo yo, sino también la family Casthelaz hayan evacuado África; todo el mundo se prepara para la huida. Has de disculpar la flaqueza de esta misiva. La noche del 16 al 17 de abril, insomne a causa de la energía de la percusión; del 17 al 18 de abril ningún dolor, porque ayer, a las 7 de la mañana, el médico ayudante ya había cumplido su servicio; pero el cosquilleo del comienzo de la nueva piel hace que la segunda noche también sea insomne. Como esta mañana, muy temprano, además gocé del paseo matutino (y durante dos horas), ¡üw begrijp! (ya no recuerdo cómo lo escriben los holandeses, pero ¡ü begreip! – ¡el diablo sabe cuánto tienen que ver con el «Begriff»! – aún me resuena de Zalt-Bommel, de la boca de su mujer, hoy divorciada del clérigo Rothhaus, quien fue sustituida por mi prima), in one word!, tú comprendes que debo tenderme al oído y echar una siesta compensatoria. Mientras tanto: ¡duerme, qué más quieres! Solo que antes debo mencionar una mala pasada que la autoridad francesa le jugó a un pobre ladrón, pobre asesino profesional múltiple de árabes. A último momento, cuando, como decían los infames cockneys, on the moment «to launch» al pobre pecador «into eternity», ¡descubre que no será fusilado, sino guillotinado! ¡Contra lo pactado! ¡Contra la promesa! Fue guillotinado a pesar del acuerdo. Pero no es todo. Sus parientes, como los franceses hasta ahora lo permitían, esperaban que les entregaran el cuerpo y la cabeza, para coser aquella a este y luego enterrar «el todo». ¡Quod non! Aullidos, maldiciones y furia; la autoridad francesa se negó, se negó redondamente, ¡y por primera vez! Si el tronco llega ahora al paraíso, Mahoma pregunta: ¿dónde has perdido la cabeza? O bien, ¿cómo perdió la cabeza el tronco? ¡No eres digno de entrar en el paraíso! ¡Lárgate con los perros cristianos! Y así se lamentan los parientes.

Tuyo
Old Mohr

Tras un examen más detenido – hasta ahora no había preguntado –, me dice Stephann que, aunque completamente desconocedor del alemán, es hijo de un alemán. Su padre, del Palatinado (Landau), había emigrado a Argelia.

20 ¡Nada de eso!