en Londres

[Argel] 3 de marzo de 1882

Querido Fred,

Recibí ayer tu carta, fechada el 25 de febrero!?!, junto con los recortes del “Daily News” (¿O.N.? trágico-cómico secreto de Estado y de corazón inglés). Espero que Tussy deje por fin de derrochar frívolamente su salud; que mi Cacadou, alias Laurachen, esté siempre floreciente, porque se somete a muchas fatigas corporales. De París todavía ninguna respuesta para mí.

La tempête — ésta es aquí la expresión sacramental — continúa desde el 26 de febrero, aunque bajo aspectos siempre variables.

El 2 de marzo, para mí como para todos los conhuéspedes, arresto domiciliario general durante todo el día; chaparrón desde primera hora de la mañana, procedente de un cielo de color londinense, gris sobre gris; pero esta vez, por primera vez, acompañan las ráfagas de viento algunos truenos y relámpagos; a las 4 de la tarde, de nuevo cielo azul cobalto; más tarde, hermosísima noche de luna. Todo el día, en pausas que se alternaban brevemente, ya subía ya bajaba la temperatura. Entre tanto, he reanudado, entre otras cosas, el tatuaje; inmediatamente, en la noche siguiente, se produjo una notable mejoría. — Esta mañana, 3 de marzo, primera faena del día: el tatuaje; ¡a pesar del viento, sin acobardarme!, di un paseo en un balsámico mar de aire desde las 9 hasta cerca de las 10 y media, ¡de lo más delicioso!; volví justo antes de que se desatara de nuevo la furia de la tempestad.

En pocos minutos seré convocado al almuerzo; aprovecho el momento decisivo para enviarte aún estas pocas líneas.

Tu Moro