en Engelskirchen

| Londres, 12 de enero de 1882

Querido Emil:

Por fin, después de toda clase de trastornos e incidentes, entre ellos también las comilonas y las bebidas de los días festivos, he llegado a la tranquilidad suficiente para ofrecerte a ti, a Lottchen, a Elisabeth y a su prometido!¹ mi más cordial enhorabuena por el compromiso. Desde luego, no lo hubiera pensado cuando en el otoño tardío de 1842 viajé a Manchester con Aug. Erbslöh (desde entonces sólo lo he vuelto a ver una o dos veces en Barmen), que su hijo se casaría con una sobrina mía. En aquel entonces, ciertamente, no se pensaba todavía en los dos jóvenes. Sobre esto podrían hacerse ahora toda clase de observaciones oportunas e inoportunas – que, sin embargo, omito, pues cualquiera puede hacérselas con facilidad por sí mismo, y además los jóvenes prometidos estarán demasiado ocupados con el presente y el futuro para encontrar tiempo para glosas enteramente inútiles sobre un pasado anterior a su nacimiento.

¹ Charlotte y Elisabeth Engels, Carl Alexander Erbslöh

Por lo demás, pronto me veré en el caso de esperar que los compromisos y sus consecuencias próximas y remotas en la familia procedan con una velocidad algo acelerada negativamente; pero, por supuesto, en una familia tan numerosa y fecunda como la nuestra, estos casos se multiplican en proporción al cuadrado de la distancia al punto de partida situado más de 60 años detrás de nosotros, y contra semejante ley natural no hay nada que hacer.

A mí, por ahora, me va bastante bien, sólo que estoy bastante sordo del oído izquierdo y en invierno padezco regularmente de resfriado nasal, pero a ello estoy acostumbrado desde hace años. El invierno suave contribuirá en todo caso a eliminar o al menos a mitigar las consecuencias de la pulmonía; aquí hace hoy de nuevo tanto calor que no he podido conservar la levita a pesar de cierta niebla escocesa.

Muchos recuerdos para todos vosotros, especialmente para Lottchen y la pareja de novios.

Tuyo
Friedrich

Me alegrará verte por aquí, Emil. 3 de la tarde, niebla húmeda.