¡Estimado señor Kautsky!

Recibí el telegrama de usted y de Bernstein a las 3.50 de esta tarde y me alegra poder comunicarle que Marx se ha restablecido ya lo bastante para poder ser enviado a la costa sur de Inglaterra —de momento—. Partirá para allí en el curso de la semana, en cuanto se haya acostumbrado un poco de nuevo al aire libre y no haya que temer ya una recaída; luego proseguirá probablemente hacia el sur de Europa y pasará allí algún tiempo.

No pude contestarle por telégrafo, pues habría tenido que ir a la Central Office y porque, como de costumbre, tenía a comer a Pumps, a su marido y a Sam Moore (que le envían a usted todos los mejores saludos), y luego, como usted sabe, vinieron otras personas más. Hacer un telegrama mañana apenas tendría ya sentido, pues esta carta llegará seguramente con la misma prontitud.

Con respecto a los polacos de estos días, aquí han ocurrido últimamente cosas de lo más abigarrado.

La "Egalité" ha vuelto a salir, pues; el número 1 contiene artículos que casi todos empiezan de manera excelente y terminan de un modo muy decepcionante. El número 2 todavía no lo he visto.

Muchos saludos a Bernstein.

Suyo,
F. Engels