en Ärgenteuil

17 de diciembre de 1881

41, Maitland Park Road

London, N.W.

Mi querida niña:

En este momento Tussy, apoyada por Engels, acaba de llevar en cab la caja de Navidad para nuestros pequeños a la compañía de paquetería. Helen exige que te haga constar expresamente que, de su parte, envía un vestidito para Harry, uno para Eddy y un gorro de lana para Pa; además, para el mismo Pa, un “vestidito azul” de Laura; de mi parte, un traje de marinero para mi querido Johnny. Möhmchen aún se reía con tanta alegría en uno de sus últimos días de vida, cuando le contó a Laura cómo tú y yo fuimos con Johnny a París y allí le elegimos un traje con el que parecía un pequeño burgués gentilhombre.

Las cartas de condolencia que recibo de cerca y de lejos, y de personas de las más diversas nacionalidades, profesiones, etc., etc., están todas animadas, en el aprecio que muestran por Möhmchen, por un espíritu de verdad y un sentimiento profundo, como rara vez se ve en semejantes manifestaciones, por lo general meramente convencionales. Yo lo explico por el hecho de que todo en ella era natural y verdadero, espontáneo, sin nada amañado; de ahí también la impresión viva y luminosa que causaba en terceras personas; incluso la señora Heß escribe: “en ella, la naturaleza ha destruido su propia obra maestra, pues en toda mi vida no he encontrado una mujer tan llena de ingenio y de amor”. ¡Liebknecht escribe que sin ella habría perecido en la miseria del exilio?!, etc., etc.

La extraordinaria fortaleza que, pese a toda su delicadeza, poseía por naturaleza, se pone de manifiesto en el hecho de que, para gran asombro de los médicos, no aparece en ella ninguna llaga, a pesar de la larga permanencia en cama; yo, en cambio, durante esta última enfermedad, ya tuve llagas en varias partes después de apenas dos semanas de estar clavado al lecho.

Como el tiempo ha sido muy malo desde que terminó mi afección, hasta ahora he estado bajo arresto domiciliario; pero, por prescripción médica, la semana que viene debo ir a Ventnor (isla de Wight) y desde allí, más tarde, aún más al sur. Tussy me acompaña.

Recibes (al mismo tiempo, saliendo por correo de aquí) un artículo sobre mí aparecido en la revista mensual “Modern Thought”. Es la primera vez que una crítica inglesa aborda el asunto con tanto fuego. Möhmchen todavía se alegró por ello. Allí donde las citas del “texto” alemán son demasiado malas (I mean!! demasiado mal traducidas al inglés), he hecho que Tussy introduzca correcciones a lápiz en los pocos ejemplares que reservamos para los amigos. Los errores que figuran bajo la rúbrica “Life” no tienen importancia.

Y ahora, mi querida niña, ¡el mejor servicio que puedes prestarme es mantenerte tú misma en pie! Confío en vivir aún muchos días hermosos a tu lado y cumplir dignamente mi función de abuelo.

Con mil besos para ti y para los pequeños

Tu fiel

Old Nick

Tendría todavía que escribir toda una serie de cosas sobre Vivanti, etc., pero creo que Tussy se ha reservado hacerlo.