Los ingleses han empezado recientemente a ocuparse más de El capital, etc. Así, en el número de octubre (o noviembre, no estoy muy seguro) de Contemporary, hay un artículo de John Rae sobre el socia- lismo. Muy imperfecto, lleno de errores, pero “benévolo”, como me dijo anteayer uno de mis amigos ingleses. ¿Y por qué benévolo? Porque ** John Rae no supone que en los cuarenta áños que llevo difundiendo mis perniciosas teorías yo haya sido instigado por “malos” motivos. “Seine Grossmut muss ich loben” ***. Parece que la benevolencia de enterarse usted mismo, al menos suficientemente, del tema que critica, es algo bastante desconocido para los hombres de letras del filisteísmo británico.

Antes de esto, a comienzos de junio, un tal H n (quien ante- riormente se había introducido en mi casa) publicó un librito, England for All. Pretende estar escrito como exposición del programa de la “Federación Democrática”, una asociación recientemente formada, de diferentes sociedades inglesas y escocesas avanzadas, medio burguesas y medio proletarias. Los capítulos sobre el trabajo y el capital son tan sólo extractos literales o glosas de El capital, pero el tipo no cita el libro ni a su autor, y para cubrirse señala al final de su prefacio: “En cuanto a las ideas y a gran parte de la documentación contenidas en los capí- tulos II y III, tengo una gran deuda para con un gran pensador y origi- nal escritor, etc.” Conmigo se disculpó escribiéndome cartas estúpidas, en las que decía, por ejemplo, que “a los ingleses no les gusta ser ense- ñados por extranjeros”, que “mi nombre era tan detestado, etc.” Con

* Pobladores del Estado de Nueva York que entre 1830 y 1840 se negaron a pagar renta por sus tierras matando a los empleados de policía que fueron a reclamar- les el pago. Los antirrentistas eran millares y decidieron les resultados de diversas elec» ciones. (Ed.)

** A partir de aquí la carta fue escrita en inglés, (Ed.) e** “Debo elogiar su magnanimidad.” (Ed.)

todo, este librito —en la medida en que saquea a El capital—- es una buena propaganda, aun cuando el hombre es de cortos alcances, y está lejos de tener siquiera la paciencia —que es la primera condición para aprender cualquier cosa— de estudiar un asunto a fondo. Todos estos amistosos escritores de la clase media —si no especialistas— tienen apuro por hacer dinero o adquirir reputación o capital político de inmediato mediante cualesquiera nuevos pensamientos que hayan podido obtener por cualquier golpe de viento favorable. Durante muchas noches este individuo ha insistido en sonsacarme y aprender en forma más fácil.

Finalmente, el 1 de diciembre pasado apareció un artículo (le en- viaré un ejemplar) en la revista mensual Modern Thought núm. XXIII, titulado “Líderes del pensamiento moderno”, Karl Marx, por Ernest Belfort Bax.

Esta es la primera publicación inglesa de su tipo animada de un verdadero entusiasmo por las nuevas ideas, y que se enfrenta audazmente al filisteísmo británico. Esto no impide que las noticias biográficas que el autor da de mí sean equivocadas en su mayor parte, etc. En la exposición de mis principios económicos y en su traducción (es decir, citas de El capital) hay mucho de incorrecto y de confuso, pero con todo la aparición de este artículo, anunciado en carteles con grandes letras pegados en las paredes del West End de Londres, ha producido gran sensación. Y lo que fue más importante para mí, recibí dicho nú- mero del Modern Thought el 30 de noviembre, de modo que animó los últimos días de mi querida mujer. Usted sabe el apasionado interés que ponía en tales asuntos.

Xx Bax, Ernest Belfort (1854-1926). Literato, se hizo más tarde social- emócrata, terminando por ser influido por los anarquistas; Engels lo consideraba bienintencionado, aunque “tan sólo una rata de biblioteca”. (Resumen de la N. de la ed. inglesa.)