' Mi querido amigo, el 2 de este mes falleció mi esposa tras: una larga y penosa enfermedad. Estuve con ella durante los meses de otoño como su garde-malade [enfermero], primero en la costa inglesa (Eastburne), luego en Argentueil (aproximadamente a 20 minutos de París), donde tuvimos, 174 N. F. DANIELSÓN/K. MARX la gran alegría de estar con nuestra hija mayor (la señora Longuet) y sus cuatro pequeños hijos (el mayor de casi 5 años), que están muy apegados a sus abuelos. Por mi parte fue un asunto muy riesgoso emprender este viaje a París debido al debilitado estado de mi querida esposa. Pero confiando en mi distinguido amigo, el Dr. Donkin, me arriesgué a hacerlo para darle a ella esta última alegría. Desgraciadamente, tras nuestro regreso a Londres yo cogí un ataque de bronquitis, agravado por una pleuresía -durante todo este tiempo mi salud estuvo más o menos afectada- de manera tal que durante tres de las últimas seis semanas de vida de mi mujer no pude verla, si bien estábamos en dos habitaciones contiguas. Hasta ahora no he podido abandonar la casa. Estuve cerca de "volverle las espaldas a este mundo miserable". Los médicos quieren enviarme al sur de Francia o incluso a Argelia. Las cartas de condolencia que recibí de todas partes fueron una fuente de consuelo para mí (prescindiendo de una única carta rusa) pues todas ellas expresaban un sincero pésame, una verdadera comprensión de las cualidades excepcionales de mi querida esposa. Mi editor alemán me notifica que se ha hecho necesaria una tercera edición de El capital. Esto sucede en un momento muy poco favorable. En primer lugar debo recuperar la salud, luego desearía terminar lo antes posible el segundo tomo (aun cuando tuviera que ser publicado fuera de Alemania). Quisiera tenerlo listo ahora por la razón especial de poder dedicárselo a mi esposa. En todo caso me pondré de acuerdo con mi editor para hacer la menor cantidad posible de modificaciones y agregados para la tercera edición, y que él, por su lado, imprima esta vez 1 000 ejemplares, en lugar de los 3 000 en que inicialmente había pensado. Tal vez cuando se hayan vendido estos 1 000 ejemplares de la tercera edición pueda corregir el libro como lo hubiera hecho bajo otras circunstancias. Como siempre me reitero su fiel amigo, A. WILLIAMS i 1 .~ CORRESPONDENCIA [1882) 175