en Argenteuil

1, Sea View
Bridlington Quay, Yorkshire
6 de agosto de 1881

Querido Mohr:

Tu carta llegó aquí anteayer por la tarde, casi abierta, gracias al sobre. Para ayer estaba concertada una excursión a Flamborough Head, de modo que hasta hoy no puedo contestar.

Por las miserables 30 libras, no te salgan canas. Si no recibo noticia en contrario, enviaré un cheque por ese importe con mucha antelación a Tussy, a quien habrás de dar instrucciones. Pero si necesitaras más, házmelo saber, y extenderé entonces el cheque por una suma mayor. Sucede que sólo he traído unos pocos formularios de cheque y tengo que administrarlos.

Muchas gracias por las noticias sobre la paciente. Yo en tu lugar cumpliría con la mayor exactitud posible el plazo fijado por Donkin; el médico de allí te ayudará seguramente a ello. Si los dolores aumentaran, bien podrían sobrevenir al final durante el viaje y ponerlos a vosotros en el mayor apuro.

La historia de las criadas es sin duda más cómica para nosotros que para la pobre Jennychen; qué suerte que al menos de momento tiene allí a Lenchen. No sabe uno a quién admirar más entre los burgueses franceses, si a la vieja madre Longuet, que bajo el pretexto de proporcionar a Jenny criadas decentes se encarga de que nunca tenga criada, o a la buena señora del doctor, que rompe la palabra dada (sin la cual jamás habría recuperado el anillo) en interés de la moral pública, tan pronto como vuelve a tener el anillo en su poder.

Aquí todo sigue el habitual y bastante tedioso curso del balneario, sólo que, por desgracia, tengo que dejar los baños, pues me vuelven cada vez más sordo. Esto me es muy fatal, pero no hay otro remedio si no quiero andar antes de tiempo por el mundo como Allsop. Escribo hoy a Laura invitándola a venir por algún tiempo; podrá arreglárselas entonces de modo que esté de vuelta en Londres por la fecha en que vosotros regreséis, o al menos poco después. *!

Adjunto carta de Gumpert, que te sorprenderá. No necesito decirte, supongo, que se trata de la hermana que vive en Manchester de la tal Berta Böcker de Londres. |

La concesión de la condecoración a Nordau es realmente incomprensible. ¡Todavía hace muy poco vi su insolente libro «Aus dem wahren Milliardenlande» reseñado con sumo deleite en la «Kölnische Zeitung»*!?! Pero concuerda con Bleichröder en la medida en que también el resultado final de Nordau es éste: que en aquel país queda aún una cantidad asombrosa por sacar, cosa que los junkers prusianos, hambrientos y sufrientes, se apuntarán detrás de la oreja.

Se me acaba la tinta; apenas me queda la justa para Laura, de modo que termino con cordiales saludos para todos vosotros.

Tuyo
F. E.

Haces muy bien, a despecho de todos los Hirsch y compañía, en no ocuparte de París más de lo que te convenga.