en Londres

27 de julio de 1881  
11, Boulevard Thiers, Argenteuil

Querido Engels:

Hoy no puedo escribir con más detenimiento, porque tengo que despachar un montón de cartas y la chiquillería, con toda razón, me ha requisado el primer día.*

El viaje de Londres a Dover transcurrió tan bien como cabía esperar; es decir, mi mujer, que se encontraba muy indispuesta cuando salimos de Maitland Park, no notó ningún empeoramiento debido a la travesía. En el barco pasó inmediatamente al camarote de señoras, donde encontró un espléndido sofá para tumbarse. El mar estaba absolutamente en calma, con un tiempo hermosísimo. Desembarcó en Calais en mejor estado que cuando había salido de Londres y decidió proseguir el viaje. Las únicas estaciones en las que, según nuestros billetes, podíamos interrumpir el viaje a París, eran Calais y Amiens. Esta última (¡viaje a París de unas 2 horas!) le pareció demasiado cercana para hacer un alto. Entre Amiens y Creil sintió acercarse la diarrea, y las revulsiones intestinales se hicieron también más intensas. En Creil el tren para solo 3 minutos, pero apenas tuvo tiempo de hacer lo necesario. En París, adonde llegamos a las 7 y media de la tarde, Longuet nos recibió en la estación. Pero el tren directo de esa estación a Argenteuil salía demasiado tarde para poder esperarlo. Así que, después del examen de las maletas por los aduaneros, en coche a la estación de St.-Lazare, de donde, tras alguna espera, en ferrocarril al punto de destino, al que no llegamos hasta alrededor de las 10. Estaba muy padeciente, pero esta mañana (al menos ahora, hacia las 10) se encuentra mejor de lo que solía estarlo a esta misma hora en Londres. En todo caso, el regreso se hará en etapas mucho más cortas.

Longuet me presenta hoy a su doctor, de modo que, si vuelve la diarrea, se intervendrá de inmediato.

Encontramos a todos bien aquí, sólo Johnny y Harry están algo resfriados a consecuencia del cambio de temperatura (los días de calor extremo habían afectado a todos los niños, especialmente a Johnny). La vivienda es espléndida como residencia de verano; evidentemente sirvió antaño como tal a algún ricachón.

With best compliments to Pumps.°

Tu  
Mohr

Tussy, según parece, ha escrito a su corresponsal’ de allí sobre mi llegada, de modo que, me cuenta Longuet, es ya un secreto a voces. Los «anarquistas», dice, me atribuirán maliciosas intenciones de maniobra electoral.!?! Clemenceau le ha dicho que yo no tengo absolutamente nada que temer por parte de la policía.