en Nueva York

2 de junio de 1881

4], Maitland Park Road

| London, N.W.

Estimado señor Swinton:

Apenas necesito recomendarle al portador de estas líneas, mi excelente amigo, el señor Hartmann. Le envío por medio de él un fotograma mío; es bastante malo, pero el único que aún conservo.

En lo que concierne al libro del señor Henry George, lo considero como un último intento de salvar la dominación capitalista. Naturalmente, no es ésta la opinión del autor, pero ya los discípulos más antiguos de Ricardo —los radicales— se figuraban que, mediante la apropiación de la renta del suelo por el Estado, todo quedaría arreglado. Me he ocupado de esta doctrina en «Misère de la philosophie» (publicado en 1847 contra Proudhon).

Mi esposa le envía sus más atentos saludos. Por desgracia, su enfermedad cobra un carácter cada vez más fatal.

Quedo, estimado señor,

su muy atento

Karl Marx

«Viereck» estaba tan ofuscado a su llegada a los Estados Unidos que confundió a mi amigo Engels conmigo y transformó las recomendaciones que yo le daba para usted en otras de Engels; lo mismo le ha ocurrido con otro de mis amigos americanos, por cuya carta he sabido del quidproquo.