en Leipzig  

Londres, 28 de abril de 1881  

Querido Bebel,  

A tu consulta le he preguntado a mi fuente (un corredor de bolsa) si la persona en cuestión haría mejor en seguir pagando a la Great Britain Mutual & Co. (oficina 101, Cheapside; ¿es la misma, verdad? ¿Great Britain Mutual Insurance?) o suspender los pagos, y la respuesta ha sido:  

«Tememos que no hay otra alternativa que continuar y efectuar los pagos a medida que se vayan exigiendo» (we fear there is no alternative but to keep on paying the calls as they are made).  

Ede nos ha enviado las actas taquigráficas de los debates del Reichstag sobre el estado de sitio y la ley de seguro de accidentes. Te felicitamos por tus dos discursos. El que versa sobre la ley de accidentes nos ha gustado de manera especial. Ése es el tono correcto de la superioridad distinguida, pero irónica, fundada en un conocimiento real de la materia. La crítica del proyecto fue todo cuanto cabía desear y decir. Debo comunicarte todo esto también expresamente en nombre de Marx. Ha sido el mejor discurso tuyo que hemos leído hasta ahora, y el debate causa la impresión de que el tornero Bebel es el único hombre culto de todo el Reichstag.  

Lo que quizá podrías añadir aún en la segunda lectura: «Señorías, tal vez nos pregunten cómo podemos conciliarlo con nuestra conciencia, conceder dinero a este gobierno, aunque sea para socorrer a obreros accidentados. Señorías, después de lo que la Dieta prusiana y ustedes mismos han hecho en materia de concesiones, el poder del Reichstag en asuntos de dinero, la posibilidad de obtener concesiones del gobierno manteniendo cerrada la bolsa, ha desaparecido por completo. El Reichstag y la Dieta han sacrificado, han tirado por la borda su derecho presupuestario entero y sin contraprestación, y, llegados a este punto, poco importan ya unos cuantos millones miserables.» — A esto se añade que todas aquellas concesiones se hicieron con fines de explotación (aranceles proteccionistas, compra de los ferrocarriles a un 30% por encima de su valor —la renana estaba por debajo de 120, subió con la oferta de compra del gobierno a 150, ¡ahora a 160!), ¡y esta vez al menos se trataría de algo para los obreros!  

Por lo demás, las condiciones de aceptación que has planteado te cubren por completo las espaldas.  

¡Pero qué naturaleza tan inflada, malvadamente estúpida, de junker prusiano y de burócrata la de ese hermano de Puttkamer!  

Tuyo,  
F. E.  

Un saludo cordial de Marx.  
Ede escribe que por el momento se queda.