Sr. Harry Kaulitz. Londres, 28 de octubre de 1880

Le devuelvo adjunta la carta del señor Burleigh.

En lo que concierne al asunto con el señor Lafargue, usted admite lo principal: que ha dado su nombre sin su autorización como referencia. Lo demás es secundario.

En cuanto a Beust, no voy a investigar si usted ofreció las horas en cuestión en otra parte. Lo que sí es seguro es que usted, después de nuestro regreso de Bridlington Quay, volvió a ofrecerle las horas a Beust, que en presencia mía y de Schorlemmer prometió comenzar el asunto de una manera determinada, que hizo lo contrario de lo prometido y que Beust, lejos de atacar a su «queridísimo Kaulitz» a sus espaldas, le dijo más bien muy claramente su opinión en Trafalgar Square, añadiendo, lo que era del todo acertado, que los tres habíamos estado convencidos desde un principio de que usted no haría nada de lo prometido. Ya entonces le habría escrito para romper con usted, de no evitar yo romper por asuntos privados con personas con las que he mantenido algún tipo de relación política.

Con respecto al chismorreo de la «Central News», no voy a entrar en si lo ha difundido usted o Most, ya que no tengo autorización para nombrar mis fuentes y porque, por otro lado, la carta del agente carece para mí de todo valor.

Cuando uno se ve obligado a tomar una decisión como la que yo he tomado respecto a usted, no se basa en tal o cual indiscreción aislada, sino en todo el modo de actuar del otro, observado desde hace largo tiempo. Y, además, su trato casi diario con Most y sus consortes, que usted mismo admite voluntariamente, basta de sobra para poner en lugar de ese hecho controvertido otro igualmente suficiente.

Respetuosamente