Mi querido Lafargue,

Londres, 4 de mayo de 1880

¿Qué podríamos hacer con la introducción propuesta por Malon? Reconozco de buen grado su buena voluntad, pero aquí se trata de hechos, y ¿de dónde podría sacarlos? La historia del socialismo alemán de 1843 a 1863 aún no está impresa, y los amigos alemanes de Malon en Zúrich saben casi nada de este período, anterior a su entrada en la vida política. Es, pues, natural que el prólogo de Malon deje de lado los hechos más importantes, al tiempo que entra en detalles que apenas pueden interesar al lector francés, y que, además, esté plagado de errores bastante graves. Para destacar uno solo: Lassalle nunca fue redactor de la «Neue Rheinische Zeitung». Es más, jamás envió una colaboración, salvo el folletín de un único número, y éste fue aún completamente reelaborado por la redacción. Lassalle se ocupaba entonces casi exclusivamente del proceso de adulterio y divorcio entre la condesa Hatzfeldt y su marido; y si nos hubiese ofrecido su entrada en la redacción, la habríamos rechazado de plano, negándonos a asociarnos con un hombre metido hasta las orejas en la mugre, como exigía de él la dirección de ese proceso escandaloso. Jamás colaboramos Marx o yo con Lassalle. Hacia 1860 nos propuso fundar con él un gran diario en Berlín, pero nuestras condiciones fueron tales que debieron parecerle inaceptables.

Por lo demás, si alguna vez necesito a alguien que me presente al público francés, cosa muy posible, sólo usted, que se ha tomado el trabajo de traducir mis artículos, puede ser, según me parece, esa persona; sólo usted está capacitado para obtener los datos necesarios. He pedido a Marx que se los dé. Creo que es un deber hacia usted y hacia mí mismo no recurrir a nadie más.

Enteramente suyo