53, Grand Parade, Eastbourne, 25 de agosto de 1879

Querido Mohr:

Espero que hayas recibido mi carta al Hôtel de l’Europe, St. Helier, junto con el anexo de Liebknecht para mí y la carta de Hirsch que te devolví.

Desde entonces, Hirsch ha sido detenido en París y, tras dos días de arresto, se le ha obligado a abandonar el país; está en Londres, alojado en casa de Leßner. Ayer recibí de él todo un paquete de correspondencia relativa al asunto del periódico, muy interesante. A mi juicio, ha obrado con toda corrección. (Sabía mis señas porque yo le envié, extraídos de la carta de Liebknecht que te remití, algunos extractos, omitiendo todo lo que pudiera herir.)

Ahora mismo recibo: 1. una carta de Höchberg desde Scheveningen, y 2. otra de Bebel, ambas con el propósito de convencernos para que colaboremos. No hay prisa por responder, ya que el redactor Vollmar, contratado en lugar de Hirsch, ¡aún tiene que cumplir tres semanas de cárcel! Así de bien se ha orquestado todo.

Te enviaría todo ese embrollo si estuviera seguro de la dirección. Tu mujer indica el 62 de Plains of Waterloo, y Laura sostiene que es el 71. En cuanto sepa con certeza dónde te encuentras, te lo mando todo. La confusión que esa gente ha vuelto a armar entre sí es incurable. Liebknecht, Bebel, Viereck, Höchberg, Schramm, Bernstein, cada cual escribe una cosa distinta, nada más que desorden y contradicción. De modo que para nosotros lo único que cabe es esperar, y esta historia, al menos, no tiene por qué estorbarnos en las vacaciones.

Le he escrito en seguida a Hirsch diciéndole que el próximo jueves estaré de regreso en Londres.

Entretanto, habrás sabido por los Lafargue que estuvieron aquí. Por desgracia, el tiempo no acompañó especialmente.

¿Cómo está Jenny? Según las últimas noticias de tu mujer, tan bien como cabía esperar. Espero que así se haya mantenido. Dale de mi parte un saludo muy cordial y felicítala por el robusto muchacho. Tu recobrada capacidad de dormir se habrá conservado, según espero, y con ello se habrá superado el principal obstáculo que no te dejaba reponerte. A tu mujer también le sentará bien, confío, el tiempo de Ramsgate. Jollymeier está mucho mejor, pero el tiempo variable le recuerda aún con fuerza que entre músculos y articulaciones hay algo que no anda en orden. Pumps se encuentra bien. A mí el baño de mar me ha sentado de maravilla, como siempre; creo que me estoy poniendo verdaderamente gordo.

Si no me escribes mañana, hazlo entonces mejor a Londres. Los servicios postales aquí son antediluvianos; una carta echada el miércoles fácilmente no llegaría hasta después de nuestra partida.

Los mejores saludos a todos, y procura que Jenny no piense demasiado pronto en el viaje de vuelta. ¿Cuánto tiempo te quedas todavía por allí?

Tuyo
F. E.

¿Tienes la dirección de Kowalewski en Londres, o puedo conseguirla por Tussy?