53 Grand Parade

Querido Moor,*
* apelativo jocoso para Marx

Te devuelvo adjuntas las cartas de Hirsch,* asimismo una de Liebknecht que acabo de contestar.* Le he llamado la atención sobre sus extrañas contradicciones, a saber: «escribiste a Hirsch diciendo que el periódico estaba respaldado por “el partido+Höchberg”,

lo cual, si Höchberg representa de algún modo un plus, ha de significar ciertamente su bolsa, pues en los demás aspectos es una cantidad negativa. Ahora me escribes y me dices que Höchberg no ha aportado ni un céntimo. Quizá alguien pueda darle sentido a eso; yo me doy por vencido.» También le señalé que era absurdo decir que Hirsch había «interpretado mal» la carta de Bernstein* «de una manera aún más estúpida», ya que dicha carta no admitía interpretación errónea alguna, pues Bernstein se presentaba en ella claramente como el jefe efectivo del consejo de redacción. Naturalmente, proseguí, Liebknecht creía haberlo arreglado todo de la mejor manera posible, pero Hirsch tenía derecho a ver por sí mismo, y Liebknecht se lo impedía al retener el material pertinente; así que, si Hirsch se negaba, sería culpa de Liebknecht. «En lo que a nosotros respecta, una cosa es segura: si Hirsch no acepta, tendremos que considerar con mucho cuidado qué debemos hacer; desde luego, no morderemos el anzuelo sin saber quién es en realidad “el Partido” que respalda el periódico.»* Pues precisamente ahora, le dije, cuando todos los elementos corrompidos y engreídos pueden empujar hacia adelante sin trabas ni estorbos, ha llegado por fin el momento de abandonar una política de disimulo y conciliación, e incluso, si es necesario, de no dejarse disuadir por unas cuantas trifulcas y escándalos. Un partido que prefiere dejarse embaucar por cualquier mentecato antes que armarse de valor para repudiarlo en público, más vale que haga las maletas. Por ejemplo, Kayser.

Los Lafargue están aquí desde el lunes* y se quedan hasta pasado mañana; ya veremos si podemos retener a Laura unos días más. Ella nos trajo la noticia de que la catástrofe de Jenny había pasado sin novedad en Ramsgate,* tal como probablemente todo el mundo, salvo ella misma y Longuet, había _predicho_. Por lo demás, parece que allí todo marcha tan bien como cabe esperar.

Desde ayer el tiempo está muy incierto, lo que no le sienta muy bien a Jollymeier; se había recuperado bastante bien, sin fiebre, con apetito, poco dolor, pero ahora ha habido una especie de contratiempo y su mejoría ya no es tan rápida, aunque hasta ahora no ha empeorado realmente. Hoy hemos tenido la regata, ocasión en la que algo de lluvia es de rigueur? Como tú estás más al sudoeste y más cerca del Atlántico, me temo que la estás sufriendo peor y de primera mano.

Te adjunto también una carta azorada de Bernstein que aún no he contestado. Sería mejor que guardaras todo

« 18 de agosto – > inevitable

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hasta nuevo aviso; no hay prisa con Bernstein y el noble Jahrbuch puede quedarse tranquilamente en Londres hasta que yo llegue.*

Desde el punto de vista de Schorlemmer, es bueno que nos hayamos quedado aquí y, de hecho, nos quedaremos aquí por lo menos hasta el 28; lo que ocurra después dependerá de su estado y, por supuesto, del tiempo. Si es posible, unos días en la isla de Wight y lugares cercanos.

El viejo Ruge, con la juvenil apariencia de un negro* serenadero, ha estado recorriendo el muelle hoy vendiendo programas para un espectáculo de fuegos artificiales.

Lafargue y Laura os envían cariñosos saludos y se unen a nosotros para desear que todos vosotros sigáis bien. Saludos cordiales de Pumps y míos para Tussy y para ti.

Tuyo,
F. E.