Hemos intentado de nuevo, por mediación de Barry, concertar un arreglo con la “Whitehall Review”, al menos para los informes del Reichstag; pero el asno insistió en la firma de los artículos, y entonces tuvimos que rechazarlo directamente y dejarlo correr. Las negociaciones se han prolongado algo, y antes de obtener el resultado –¡oui ou non!–, naturalmente no había nada que decir.

¡La elección de Breslau ha causado también aquí un efecto espléndido. Pero aún más el rápido desgaste autoinfligido de Bismarck. Trabaja realmente “de caída en caída” –de chute en chute. En la prensa inglesa casi no encuentra ya defensores –incluso el “Times”, que estaba muy metido con él, intenta escabullirse. Desde que se ha vuelto proteccionista, los ingleses, naturalmente, menos aún quieren saber de él. Por lo demás, también en Alemania la vuelta al sistema proteccionista sería directamente reaccionaria. En cualquier caso, está muy bien que el señor Bismarck empuje de nuevo hacia la disolución. Debe volver completamente loco al filisteo alemán; al final, también a éste se le acabará la paciencia, sobre todo cuando le toque el bolsillo. Y el embrollo que Bismarck ha provocado en la política exterior, ése sí que es ya del todo impagable.

El periodicucho de Most parece tener buena marcha –se deja ver de vez en cuando, mas no a menudo, y nosotros, naturalmente, tampoco podemos asumir responsabilidad alguna por lo que en él se dice. Pero le deseamos, por supuesto, buen éxito, como a todo lo que se hace en la justa dirección, aunque sea todavía con medios tan imperfectos.

Tuyo,
F.