en Petersburgo

Londres, 28 de nov. de 78

Muy señor mío:

He recibido los tres libros con mi mejor agradecimiento. Preparado al respecto por algunos amigos rusos, me había prometido del señor Tschitscherin una obra muy floja, pero mis expectativas han sido superadas con creces. Es evidente que desconoce los rudimentos de la economía política, y se figura que las trivialidades de la escuela de Bastiat, al aparecer bajo su nombre, se convierten en verdades originales e inmediatamente evidentes.

La semana pasada me vi impedido de ocuparme de «El Capital». Ahora lo he hecho y encuentro que — prescindiendo de las modificaciones que el traductor debe efectuar al comparar la segunda edición alemana con la francesa — sólo son necesarias muy pocas modificaciones, que usted encontrará a continuación en esta carta.

Las dos primeras secciones («Mercancía y dinero» y «La transformación del dinero en capital»)* han de traducirse exclusivamente según el texto alemán. Allí, pág. 86, línea 5 desde abajo, dice: «Y, en efecto, el valor de cada vara individual no es más que la materialización de una parte del cuanto total de trabajo social desembolsado en la cantidad global de varas.»

En el pasaje sobre J. St. Mill, añadido en el capítulo XVI de la edición francesa (que no se encuentra en el capítulo XIV de la edición alemana), se lee en la pág. 222, columna II, línea 12 desde abajo: «Je présuppose toujours, dit-il, que l’état actuel des choses, qui là où les travailleurs et les capitalistes sont des classes séparées, prédomine», etc. Las dos oraciones siguientes, a saber: «Étrange illusion d’optique de voir universellement un état de choses qui n’existe encore que par exception sur notre Globe! Mais passons outre»[^7] han de suprimirse, y la oración siguiente ha de leerse así:

«M. Mill veut bien croire que ce n’est pas une nécessité absolue qu’il en soit ainsi — même dans le système économique où les travailleurs et les capitalistes sont des classes séparées.»[^8]

La crisis y, en consecuencia, los ceses de trabajo, los cierres de fábricas y las quiebras continúan con fuerza en los condados industriales, pero aquí en Londres, para no asustar al gran público, los periódicos hacen todo lo posible por silenciar estos «incidentes» desagradables, pero que sin embargo existen. Si se sigue únicamente los artículos financieros londinenses, en efecto, sólo se obtiene una información muy pobre.

Su muy devoto  
A. Williams

* En el manuscrito, en alemán: («Mercancía y dinero» y «La transformación del dinero en capital») — el estado actual de cosas que impera allí donde obreros y capitalistas se enfrentan como clases.

[^7]: «Extraña ilusión óptica: ver en todas partes un estado que, hasta ahora, reina sobre la esfera terrestre tan sólo por excepción. Pero sigamos adelante.»

[^8]: «El señor Mill gusta de creer que no es una necesidad absoluta que así sea — incluso en el sistema económico en que obreros y capitalistas se enfrentan como clases.» (Véase también el tomo 23.)