Estimado señor, recibí esta mañana su carta del 28 de octubre. En ella alude Ud. a otra anterior que no recibí; es posible que haya sido interceptada por el correo alemán o que se haya perdido; el gobierno confundió tanto a los administradores del correo prusiano que muchas cartas "desaparecieron", nadie sabe dónde, por pura negligencia. En realidad, CORRESPONDENCIA (1878] 93 la última carta que tuve el honor de recibir de usted está fechada el 7 de marzo de 1877. La interrupción de mi correspondencia se debió únicamente a advertencias que recibí de amigos en Rusia (desde aquella fecha) donde me rogaban suspenderla puesto que ella podía perjudicarlo a pesar del inocente contenido de las cartas. Con respecto a la segunda edición de El capital le ruego que tenga en cuenta: 1] Mis deseos son que las divisiones de los capítulos -y esto también para las subdivisiones- sean hechas con base en la edición francesa. 2] Que el traductor compare cuidadosamente la segunda edición alemana con la francesa; esta última contiene muchas modificaciones y agregados importantes (si bien yo -esto es correcto- me vi obligado algunas veces, especialmente en el primer capítulo, a bajar el nivel de los argumentos al trasladarlos al francés). 3] Intentaré terminar para usted sin falta algunas modificaciones, que considero importantes, en el curso de 8 días, de manera tal que el próximo sábado (hoy es viernes) pueda enviarlas. Tan pronto el segundo tomo de El capital pueda entrar a imprenta -lo cual probablemente no sucederá antes de fines de 1879- le enviaré el manuscrito por la vía convenida. He recibido algunas publicaciones de Petersburgo. Muchas. gracias. De las polémicas de Chicherin y otros contra mí no he visto nada, excepto lo que me envió usted en 1877 (creo que un artículo de Sieber y otro de Mijailov[ski] ambos publicados en los Otechestviennie zapiski, en respuesta a ese extraño sedicente enciclopedista, señor Zhukovski). Según me dijo el profesor Kovalevski, que está aquí, hubo polémicas bastante animadas sobre Bl capital.2 La crisis inglesa, que yo anuncié en la nota de la p. 351 de la edición francesa3 estalló realmente en las últimas semanas. Algunos amigos -teóricos y hombres de negocios- me pidieron que dejara de lado esta nota porque les parecía insuficientemente fundada, hasta tal punto estaban convencidos. de que las crisis en Norte y Sudamérica, en Alemania y Austria "descontarían", por decirlo así, la crisis inglesa. '94 N. F. DANIELSÓN/K. MARX El primer país en el que el negocio se moverá en una línea ascendente son los Estados Unidos de Norteamérica. Sólo que el auge se iniciará allí bajo condiciones que se han modificado por completo -para mal. El pueblo intentará infructuosamente deshacerse del poder de los monopolios y (lo que interesa al bienestar inmediato de las masas) de la funesta influencia de las grandes sociedades, que desde el estallido de la guerra civil se apoderan con velocidad creciente de industrias, comercio, propiedad, ferrocarriles y finanzas. Los mejores escritores yanquis pregonan el duro hecho de que, si bien rompió las cadenas de los negros, la guerra contra la esclavitud esclavizó, en cambio, a los productores blancos. Sin duda el área más interesante para los economistas se halla ahora en los Estados Unidos y, sobre todo, en el periodo que abarca desde_ 1873 (con la catástrofe de septiembre) a 1878 -el periodo de la crisis crónica. Cambios para los que en Inglaterra se necesitaron siglos, se efectuaron aquí -en pocos años. Pero el observador no debe privilegiar los estados más viejos en el Atlántico, sino los nuevos (Ohio es un ejemplo contundente) y los más nuevos (California, por ejemplo). Los estúpidos que en Europa creen que los teóricos corno yo y algunos otros son la raíz de todo mal podrían recibir una provechosa lección de la lectura de los informes oficiales yanquis. Le agradecería mucho algunas informaciones, a las que seguramente usted tiene acceso como banquero, sobre el -estado actual de las finanzas rusas. Su atento y seguro servidor, A. WILLIAMS 1 Parte de esta carta fue citada por N. F. Danielsón en el prólogo a la primera edición rusa del tomo II de El capital (Spb., 1885). 2 La polémica en la prensa rusa sobre el primer tomo de El capital -durante los años 1877-1879, y en la que tomaron parte conocidos científicos y publicistas rusos de la época, se inició con el artículo -O.e Y. Zhukovski "Karl Marks i eto kniga o kapitalie" [Karl _Marx y su libro sobre el capital] ( Vestnik Evropi, septiembre de 1877). En respuesta al de Zhukovski aparecieron varios artículos, algunos de los cuales fueron enviados por Danielsón a Marx: N. I. Sieber, "Nesol'ko zamentnii po povodu statii g. Zhukovski, 'Karl Marks i eto kniga :kapitalie' " [Algunas observaciones con motivo del artículo del señor CORRESPONDENCIA (1878] 95 Zhukovski "Karl Marx y su libro sobre el capital"] ( Otechestviennie zapiski, noviembre de 1877) y el de N. Mijailovski, "Karl Marks pered sudom g. Y. Zhukovski" [Karl Marx ante el tribunal del señor Y. Zhukovski] IOtechestviennie zapiski, octubre de 1877). En 1878, y en violenta polémica con Marx, B. N. Chicherin publica un nuevo artículo: "Nemetskie socialistii: II. Karl Marks" [Los socialistas alemanes: II. Karl Marx], en Sbornik gosudarstvennii znaniie (Recopilación de conocimientos estatalesl, t. 1v, Spb., 1878. En respuesta al ataque de Chicherin, N. I. Sieber publica en Slovo [La palabra], de febrero de 1879, un nuevo artículo: "B. Chicherin contra K. Marks". 3 Esta nota, traducida del francés, dice lo siguiente: "El epílogo a la segunda edición alemana [del tomo I de El capital] data del 24 de enero de 1873 y poco tiempo después de su publicación estalló en Austria, los Estados Unidos y Alemania la crisis que allí se pronosticaba. Muchas personas suponen erróneamente que debido a estas violentas crisis parciales se descontaría, por así decirlo, la crisis general. Por el contrario, ella comienza a avanzar hacia su punto máximo. Inglaterra será el epicentro de la explosión, cuya repercusión se hará sentir en todo el mercado mundial."