en Fráncfort del Meno

Querido amigo, [Londres] 15 de julio de 1878

Recibí su carta el mismo día en que ya le había enviado por vía indirecta unas líneas¹.

Su penúltima carta (del 30 de junio) no me plantea ninguna pregunta, salvo la de si me llegaron envíos de una parte de las manifestaciones contenidas en la prensa alemana acerca de mi primera epístola al «Daily News»². Respuesta: no.

En sueños no se me ocurrió dedicar un «libro» al señor Bucher. Él me debe respuesta a mis «30» líneas. No tengo tiempo ni motivo para suministrar en lugar suyo las «3000» líneas que él considera necesarias. Esta fábula la ha lanzado al mundo el corresponsal londinense del «Vossische Zeitung». Es, por lo que sé, el Dr. Elard Biscamp, un notorio lumpazius. Pero esta vez su mala broma ha tenido éxito.

Mi estado de salud me urge a ir a Karlsbad. Pero el señor Bismarck, que tantas ganas tenía de ir a Kissingen, no quiere. Что делать? (que faire?), como dicen los rusos. Como recurso provisional, buscar uno de los balnearios marítimos británicos que aún no estén bajo la tutela de los salvadores de la sociedad de la nueva Santa Alianza. Mi mujer está gravemente enferma, probablemente tendrá que ir a Karlsbad, y la ex-gnädige ex-baronesa de Westphalen tal vez no sea considerada contrabando.

Su viaje, espero, le sentará bien. Si va a demorarse en algún lugar, escríbame desde allí. Posiblemente pueda enviarle un artículo mío en inglés (todavía no impreso), que, sin embargo, no tiene que ver en absoluto con la amada «fatherland», como la llaman los ingleses°.

Con el mejor de los saludos, su

Y Karl Marx

¹Véase el tomo precedente, pág. 331. — ²«El señor Bucher» — «Réplica a la “Declaración” de Bucher» — véase el tomo 19 de nuestra edición, pág. 140. — ⁵ ¿qué hacer? — ⁸ «Historia de la Asociación Internacional de los Trabajadores, del señor George Howell» — ° «fatherland», como lo llaman los ingleses