en Braunschweig
[Londres] 23 de octubre de 1877

Querido Bracke,

Su noticia es mala, pero era fácil de prever. Ya le he insinuado varias veces que pusiera a la dulce Isolda de patitas en la calle. Con toda corrección, el producto de la misma sigue siendo un aborto. A ello se suman la pérdida de tiempo, el despilfarro de costes, etc. Jurídicamente, nada puede oponerse al «ponerla en la calle», ya que la persona no presta ni puede prestar los servicios a que se obligó por contrato. Sólo que ya antes (por desgracia, sólo después de Isolda) se había ofrecido. ¡21!

La revista *Zukunft* no es en modo alguno satisfactoria. Su principal afán es poner, en lugar del conocimiento materialista, frases ideológicas sobre la «justicia», etc. El programa, miserable. Promete, además, extraviarse en fantasías sobre la construcción de la sociedad del futuro. Este primer resultado de la compra de un burgués para el partido no es feliz — como era de prever.

También el *Vorwärts* imprime un montón de trabajos inmaduros de jóvenes ambiciosos y engreídos. Me parece que el dinero del proletariado no está destinado a proporcionar un vertedero para semejantes ejercicios.

Espero que su salud mejore. Yo mismo padezco de influenza desde hace algunas semanas, lo que perturba mucho mi trabajo.

Suyo,
K. M.